Yo venía arrastrando algunos problemas con mi hermano Pedro y mi hermana Doris, respecto a los gastos de mi madre en Puerto Madryn. Ella gastaba por sobre su jubilación, gastos que venían cubriendo ellos. Yo intenté dos meses poner mi tercio pero no pude seguir haciéndolo por la sencilla razón que no tenía trabajo ni recursos. Ellos me pidieron que viajara a Madryn a analizar esta situación y decirle a nuestra madre que debía ajustarse en los gastos. Para viajar recuerdo haber pedido prestado un dinero a un conocido y famoso ciclista a interés usuruario.
Así nos reunimos en casa los cuatro y yo empecé a explicarle a mi madre el motivo de esta reunión y la necesidad de que ajustara sus gastos a sus ingresos, a lo que ella tajante dijo "voy a consultar con mi contador"! y allí terminó la reunión.
Pasó el tiempo y les dije a mis hermanos que como yo no podía ayudar en estos gastos que no bajaban, que me ofrecía a traerla a Venado Tuerto a vivir conmigo que en esos momentos estaba solo en Pueyrredón. Aceptaron y yo viajé a buscarla a Madryn. Recuerdo el viaje de regreso fue muy complicado porque ella caminaba con mucha dificultad y yo tenía que ayudarle en los baños públicos de mujeres, que más de una vez generaron incomidad.
Al fin llegamos a Venado Tuerto y nos acomodamos en Pueyrredón. Habrán pasado unos dos meses de esta convivencia cuando una mañana orino sangre. No le digo nada a mi madre y voy a ver un médico de guardia que me deriva al Dr. Roberto Ravanetti, urólogo ya conocidos por nosotros porque había atendido al Nono.
La cuestión es que me pide una tomografía de vejiga y aparece un nódulo de tamaño considerable que había que operar.
Atento esta situación los pongo en contexto a mis hermanos y a mi madre, y quedamos en que llevara de nuevo a Madryn. Para facilitarme este viaje Pedro y una empleada que tenían para mi madre (toda una historia a parte la cantidad de empleadas que ellos habían tomado y el juicio que hizo una de ellas) viajaron hasta Rio Colorado y allí la cambiamos de vehículo y volví a Venado Tuerto.
Debo contar que durante más de 40 años fumé gran cantidad de cigarrillos diarios. Este veneno es el que había ocasionado este pólipo que cuando lo sacaron resultó maligno. Había tratado de dejar de fumar muchas veces pero no lo pude hacer. Sin embargo cuando ví la tomografía mi susto fue tan grande, pensé que moriría, que allí dejé de fumar para siempre. Esto ocurrió justo el día que viajamos con mi madre a Rio Colorado. Asi que este viaje fue bastante duro porque tuve que resistir la tentación de fumar, pero también fue una ayuda importante porque estaba distraído.
Siguieron los días difíciles pero me proponía objetivos primero de hora a hora, luego día a día y así sucesivamente. Muchos años soñé que fumaba pero nunca más lo hice. Este 17 de julio de 1999 fue un punto de inflexión increíble en mi vida como veremos.
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