Los primeros tiempos. Agroveterinaria El Rodeo.
En esos primeros meses se conecto conmigo José María Martin Downes, veterinario, y me propuso que pusieramos una agroveterinaria en San Eduardo ya que no había un negocio así. Martín Pandrich un productor contratista de la estancia La Beatriz nos ofreció gratuitamente un salón en el que la instalamos y comenzamos a trabajar, el como veterinario y yo como agrónomo con agroquímicos y semillas. También agregamos semillas de hortalizas, seguros, maquinaria agrícola y otras mercaderías. Tambien compramos una clasificadora de semillas y hacíamos algunos trabajos en la zona.
Fueron uno o dos años muy lindos en este comercio. Con José muchas veces íbamos juntos a atender algún animal y fui aprendiendo a colocar inyecciones y a cuestiones de veterinaria. El comercio funcionaba muy bien. Teníamos que competir en precios de agroquímicos con la Cooperativa Agrícola y con la casa Bovio pero nos defendíamos.
José tenía un tio Wallace que nos ofreció una Ford creo que 1940 a buen precio y en estado impecable (foto de Google) que compramos para ir al campo y a Venado Tuerto.
En maquinaria agrícola eramos representantes de Daniele y vendi dos enfardadoras gigantes que producían. Era un tacho muy grande donde un acarreador subía el pasto y un rolo interno la aprisionaba. Quedaba un fardo cilíndrico de unos dos metros de altura y otro tanto de ancho. No encuentro foto.
No recuerdo si al año o a los dos años José decide dejar la sociedad e instalarse en Venado Tuerto. Tampoco conocí nunca las razones porque nuestra relación era muy buena y el negocio funcionaba. De modo que seguí solo.
La pulverizadora Arauz.
En esos años comenzaban a utilizarse máquinas automotrices en las fumigaciones de campos. Decidí ampliar el negocio.
Consulté con un Ingeniero Agrónomo (Crespo) de otra localidad si me convenía un tractor y un equipo de arrastre o una automotriz. Me aconsejó una automotriz.
De mis contactos en Córdoba conocía un Ingeniero Agrónomo (Amengual) en Villa María que tenían negocio de agroquímicos y semillas muy conocido y tenían una maquina Arauz vieja, triciclo, con motor Jeep sobre el tren delantero, en venta. (La foto no es pero da una idea. Tenía el motor sobre la rueda delantera y doblaba el motor con la rueda).
Hicimos negocio porque pude pagarle con cheques a fecha y la fuí a buscar a Villa María y la traje a remolque desde allí con la Ford 1940. Un viaje de loco pero eran épocas de menos tráfico.
La máquina era un catafalco que para empezar tenía la caja de cambios rota. Tuve que recurrir a un mecánico de San Eduardo llamado "El Loco" Ferrero que la desarmó y me indicó donde hacer los engranajes nuevos en Venado Tuerto. Volví con los engranajes al tiempo pero Ferrero no me armaba nuevamente la caja de cambios.
No se el tiempo que tuvo la caja y no la armaba. Yo iba todos los dias. Creo que habrán pasado como dos meses y los cheques llegaban y yo no estaba fumigando para ganar dinero y cubrirlos.
Un buen día me enojé y le pedí todo y me llevé la máquina y la caja desarmada al galpón de Martín Pandrích que me prestó para ver si la podía armar yo. Creo que la armé y desarmé como 10 veces hasta que pude hermanar los engranajes. Para que se hermanaran la hacía girar en una amoladora a la que le había puesto una polea.
Al fin parecía que salía pero había problemas con el motor que me ayudó Mario Mazzieri un productor que se apiadó y con el que fuimos amigos de por vida luego.
Pude empezar a trabajar pero era una maquina muy dificil de manejar y complicada para girar en las cabeceras que en esa época estaban escardilladas y aporcadas. Había sido un error enorme comprarla y me arrepentí toda la vida pero estaba en el baile.
Al fin un semillero no se como se enteró que quería venderla y felizmente la compró y me la saqué de encima.
La quinta.
Un día me enteré que se vendía una pequeña quinta de mas o menos una hectárea y media. Comenté en familia que lindo estaría comprarla y el Nono estuvo de acuerdo y puso el dinero. (Fotos actuales)
Empecé de a poco a acomodarla. Primero alambramos todo el perímetro y un corral. Tenía una pequeña casa de tres habitaciones, humilde pero habitable. Un pequeña oficina, una cocina-comedor, un baño y una habitación taller. Sobre el lateral norte construí un alero con chapas de fibrocemento que pude comprar en un criadero de pollo abandonado de un galpón de cría y en una industria que había cerrado en Venado Tuerto culpa de la política económica de entonces de Martinez de Hoz mas útiles para la quinta. En la foto se ve la tirantería. También se ve un Jeep Willys y un tractor Deutz dos cilindros.
Las fumigaciones generaban algunos ingresos buenos pero también en algunos casos tuve que cobrar en "especies". Asi me pagaron un trabajo con un motor Indenor 4 diesel que se lo adapte al Jeep Willys. Funcionaba de maravilla.
Tambien por esos años mi hermano Pedro me había vendido un Rastrojero Diesel con muy pocos kilómetros a pagar cuando pudiera (que algunos años después lo pude hacer por un importe de U$S 5.000). Con el rastrojero hice varios viajes a dar clases a Córdoba hasta que renuncié en septiembre de 1977.
Comencé un emprendimiento de cria y engorde de cerdos. Compré un padrillo y tres o cuatro hembras Landrace, cerdos blancos de carne magra, de un productor de María Teresa. Construí cuatro o cinco parideras bajo techo, modernas para esa época, con una instalación de agua con chupetes.
Al fondo las parideras
Chancha tomando agua de la chupeta.
También hice un poco de huerta y utilice la quinta como base de operaciones de las fumigaciones.
Mi padre había recibido una Ford 1962 en parte de pago de algún negocio y no la utilizaba por lo que me la ofreció. Así que fui a Puerto Madryn a buscarla. La tuve varios años. Tambien un camioncito Ford 350 posiblemente 1962 también de mi padre pero no recuerdo la circunstancia de como la recibí ni tampoco como luego fui vendiendo estos vehículos.
Los yuyos en la soja en general se "sacaban" a mano. Para esto se contrataban personas que armaban cuadrillas y se les pagaba por hectarea. Ocurría que para ganar más sacaban mal las malezas.
Esto llevó a que los productores comenzaran cada vez mas a utilizar las aplicaciones de herbicidas. El trabajo iba en aumento.
En Rosario se fabricaba una máquina automotriz Geo-Trac y compré una. La traje andando hasta Venado Tuerto. Era una muy linda máquina pero tenía el defecto que la tracción delantera generaba mucha fuerza y los palieres se rompían. Renegué mucho con este problema. Sin embargo fumigué varios años y era para la época muy evolucionada. Tenía incluso aire acondicionado.
Con esta máquina empecé a tener bastante trabajo. El Ing. Courreges (padre) de Agroaéreo que asesoraba a Cargill me llamó para hacer algunos trabajos, incluso uno en KingRuman en Cavanagh. También en algunos campos de Alejo Ledesma e incluso terminé trabando en la zona de Pueblo Italiano y Canals. Para esto y otros trabajos que luego se ampliaron compré una casilla para evitar volver todos los días a San Eduardo. Fue una casilla de un eje (foto Google).
Un año fui llamado por el capataz de la estancia La Calma. Eran 20.500 hectáreas de las que fumigábamos por año la mitad mas o menos. Creo que trabajé tres años y lo dejé. Los lotes tenían en general 300 a 400 hectáreas. Me pedían fumigar las pasturas y estaban llenas de caminos de la hacienda y rompía mucho. El "nochero" (donde guardaban los caballos) tenía 100 hectáreas.
Para poder hacer este trabajo le había alquilado otros dos fumigadores a Ricardo Lesser que tenía un negocio de agroquímicos en Venado Tuerto. Pero el incremento de equipos también me generó grandes dolores de cabeza. Siempre había alguno roto. Por otro lado los lotes eran tan grandes que los teníamos que fumigar por mitades o cuartos porque no veíamos las banderas. Por otro lado el capataz Alvarez era bastante loco y difícil de llevarse bien. Tampoco ellos pagaban bien los trabajos aduciendo el tamaño y la cantidad de hectáreas.
Por si fuera poco salíamos tipo 5 de la mañana para empezar a fumigar a las 8 y volvíamos muy tarde, tenía que comprar combustible para llevar, preparar comida para el día siguiente, bañarme etc. y terminaba muy tarde y descansaba muy poco.
Un año decidí retroceder y volver a trabajar solamente con la Geo Trac y hacerlo sin personal, tratar de arreglarme solo.
Las fumigaciones me conectaron con varios comercios en Venado Tuerto. Entre ellos con Don Pancho (Francisco) Bebek. Con Don Pancho tuvimos varios años de buena relación. El precisaba de un Ingeniero Agrónomo que le firmara los papeles y si bien yo no le cobraba honorarios el me hacia precio y facilidades de pago en los agroquímicos. Además un año me salió de garante en el Banco Provincia de un crédito que había sacado.
En la agroveterinaria puse de empleado a Roberto Pierani mientras estuve en el local de Pandrich. Pero no recuerdo el año deje ese local y me trasladé a uno a lado de casa en la propiedad de Casin. Allí atendía Analía Gonzalez.
En algún momento compré un J. Deere 730 y alguna herramienta, que recuerdo un disco y quizá una rastra de dientes. El tractor lo repinte yo a nuevo y había quedado muy lindo.

















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