Yo venía renegando con el Consejo de Administración de la Cooperativa Electrica de San Eduardo por las tarifas y las multas que aplicaban a la Cooperativa Agrícola. Tuve algunas reuniones para tratar de resolver estas cuestiones pero no solo no llegué a ninguna solución sino que por el contrario los miembros del Consejo estaban francamente en contra de mi accionar como Gerente.
Por otra parte el Consejo de Administración de la Cooperativa Eléctrica estaba manejando la misma de modo bastante turbio. Ya había demostrado yo que las multas que me aplicaban por los picos potencias (que se generan cuando se prenden los motores de la secadora o de las norias) la Empresa Provincial de Energía no se los aplicaba a ellos.
También se habían propuesto instalar el telediscado en San Eduardo. Para esto habían comprado una central telefónica en Buenos Aires con alrededor de 110 aparatos por un valor que no recuerdo con exactitud pero alrededor de U$S 100.000. Comenzaron a venderlos a futuro en la población. Ocurrió que todos tenían que ir pagando cuotas pero no se tenía ninguna certeza de cuando se pondría en marcha este avance tecnológico.
Ganamos las elecciones.
En la localidad había mucho disgusto con esta Comisión. Todo esto me movió a formar un lista que se presentó en la elección de un nuevo Consejo y ganamos. Cuando nos hicimos cargo había cuestiones curiosas como que un consejero se había cobrado un cajón de madera que estaba allí en las oficinas.
La situación financiera era complicada por la compra de la central telefónica, así que tuve que hacer muchos ajustes para ir poniendo orden.
Entre otras cuestiones yo había pedido asesoramiento por la central telefónica que se había comprado y de la que ya se había cancelado la mitad, y ocurrió que comprando una nueva salía menos dinero que lo que aún se debía a la que ellos habían elegido. Así que fuimos a Buenos Aires a esta empresa y le dijimos que anularan el contrato y que nos eximieran de seguir pagando. No aceptaron de modo que hubo que respetarlo y seguir pagando los compromisos.
Entonces hablé con los que habían adquirido teléfonos y les dije como era la situación, que íbamos a lograr poner en marcha el telediscado, pero que a partir del nuevo concejo cada uno era libre de confiar o no y le ofrecí dos opciones: una seguir pagando las cuotas y la segunda dejar de pagarlas hasta que saliera el telediscado. Pero para estos últimos que cuando esto ocurriera no tendrían servicio si no estaban al día con las cuotas.
La situación financiera era muy compleja, se debía la mitad de la central telefónica y había un desbalance entre ingresos y egresos mensuales. Tuve que generar soluciones de emergencia como la de aumentar un poco el valor de la luz y algunas horas durante la madrugada se apagaba el alumbrado público.
También había una deuda muy grande de la Comuna. Ellos cobraban el alumbrado público a los domicilios en sus impuestos pero no trasladaban ese dinero a la Cooperativa y se generó esta deuda enorme. Les propuse que pagaran la deuda en cuotas y dejaran de cobrar el alumbrado que lo haríamos nosotros, cosa que aceptaron (gobierno de Birocco y Vacante) pero al final nunca pagaron lo que debían.
El telediscado.
Ordenamos el problema del telediscado en general. La mayoría confió en que obtendríamos finalmente ponerlo en marcha y algunos optaron por no seguir pagando hasta que estuviera listo.
El gran problema era con Entel. Para que el telediscado funcionara necesitábamos un enlace entre Venado Tuerto y San Eduardo. Entel nos pedía un conforme de todos los que habían adquirido equipos para establecerlo y brindar el servicio. En San Eduardo había siete personas (Baldoni, Pandrich, Merlongui, Foressi, y no recuerdo los otros) que curiosamente por alguna enemistad con mi persona no querían firmar este conforme.
Viajé a Buenos Aires a Entel para entrevistarme con María Julia Alsogaray y tratar de destrabar esta traba. No lo logré.
Entonces volví a San Eduardo y le pedí al Escribano Carlos Gomez Tomey que me acompañara y labrara un acta de lo que les ofrecía a cada uno de ellos y que consignara la respuesta. Lo que les ofrecí es que firmaran el conforme y yo, ante escribano público, me comprometía a entregarles los teléfonos en forma gratuita. Todos contestaron de nuevo que no iban a firmar el conforme.
Me fuí con el acta a Buenos Aires de nuevo y tuve reunión con un jerárquico que era oriundo de Maggiolo. Este, al final y a su riesgo, (hoy día no entiendo cual era la traba burocrática que complicaba todo) firmó la autorización para que se estableciera el enlace y en el mismo acuerdo nos daban el edifico de ellos en comodato por 100 años.
Aquí instalamos la sede del Consejo de Administración, la central telefónica y la empleada administrativa.
Cuando regresé con la buena nueva a San Eduardo también dije que mientras yo fuera Presidente los que se negaron a firmar el conforme y habían atrasado año y medio la instalación del telediscado en San Eduardo, no se los iba a habilitar. Cuando me fui de la Cooperativa en 1992 a los pocos días la comisión le colocó los teléfonos.
Así un día San Eduardo llegó al servicio de telediscado.
El grupo electrógeno.
El tema de los picos potencia y las ultas de la EPE a la Cooperativa Eléctrica generó mi interés por este tema que no era fácil de entender. Tuve reuniones con un Ingeniero de la EPE y llegué a la conclusión que la solución era tener un grupo electrógeno que se pusiera en marcha cuando las plantas de silos subieran su demanda. Esto generaba a la Cooperativa dos beneficios directos y otro indirecto. Los directos que absorvíamos los picos potencias y no teníamos que pagar multas a la EPE. La segunda que al tener el grupo electrógeno la EPE nos haría un descuento en la facturación del orden del 16 %. El beneficio indirecto era que eran (y sigue) muy común los cortes de electricidad, por viento, por tormentas o por otros motivos, que dejaban sin electricidad a toda la localidad.
En Venado Tuerto había una empresa de Porta que vendía grupos electrógenos. Entonces nos asesoramos y decidimos comprar un grupo de 250 kva con motor Scania 0 km. Con esta oferta de kva lograbamos suministrar electricidad a toda la localidad y de las dos plantas de silos si no ponían en marcha las secadoras.
Las finanzas de la Cooperativa las había podido ordenar y teníamos dinero como para, con alguna financiación, comprar el grupo. Así lo hicimos y lo trajimos a San Eduardo.
Pero, siempre hay un pero, había un empleado Pototo histórico que estaba en contra de esta compra porque el pensaba que se tendria que levantar de noche a ponerlo en marcha. Cosa que no era así porque la tecnología permitía que el grupo se encendiera solo cuando se cortara el suministro de la EPE o cuando subiera el pico potencia. De todas maneras Pototo era de la vieja guardia y hacía todo lo posible para estar en contra.
Alumbrado público para todos.
Resulta que detrás de la vía practicamente no había alumbrado público. La explicación era que el alumbrado público estaba conectado por una línea especial que lo alimentaba y se prendía todo junto. Que esta línea no llegaba al otro lado de la via. Sin embargo la población de allí tenía en su facturación como todos el componente de alumbrado público. Esto es pagaban y no lo tenían.
Sin embargo existían las células fotosensibles por lo que ordené instalar luces cada 50 metros cada una con una célula que cuando oscurecía se prendían las luces individualmente. La población detrás de la vía muy contentos.
Sigo acumulando enemigos.
Entre los que me habían apoyado para desplazar la anterior comisión directiva estaba la Jueza de Paz Betty Paur. Todo fue bien hasta que una vez que estábamos a cargo de la Cooperativa ella me presionó con insistencia que quería que tomáramos como empleado administrativo a su esposo. Pero había tres razones para no tomarlo: la primera que no hacía falta. La segunda que era alcohólico. La tercera que los empleados de la Cooperativa Eléctrica por su sindicato de Luz y Fuerza tienen claúsulas extraordinarias que otros sindicatos y empresas no tienen: les proveen la electricidad gratis, gas gratis y cuando se jubilan deben ser indemnizados lo que representan fortunas que son imposibles de pagar. Tomarlo significaba hipotecar el futuro de las finanzas de la Cooperativa.
Que no lo tomara generó el enojo de esta señora y comenzó otra nueva guerra de ella y sus amistades contra mi persona.
Síndico de la Federación Santafesina de Cooperativas de Electricidad (FESCOE).
FESCOE es una organización de representación gremial e institucional que aglutina al movimiento cooperativo eléctrico santafesino. La integran alrededor de 40 Cooperativas entre ellas la de San Eduardo.
Por pertenecer asistíamos a las Asambleas y en una de ellas me eligieron Sindico Titular. El Gerente en esos momentos era Luis Carletta con el que ya nos conocíamos del Banco Integrado Departamental y de la auditoría interna que había contratado para la Cooperativa Agrícola.
Asistí por este cargo a las reuniones de Consejo de Administración. En estas reuniones se explicaba la difícil situación financiera de Fescoe. Durante todo el año siempre dí mis puntos de vista y aportes. Entre ellos yo opinaba que no se pagaran más viáticos a los Consejeros dada la compleja situación que mencioné. También, después de cada reunión, todos íbamos a cenar y esto también era un costo.
Recuerdo que después de proponer el no pago de viáticos y que cada Cooperativa pagara los gastos de sus Consejeros, propuesta que no fue aceptada, en el camino a la cena vino un Consejero a decirme que los viáticos los necesitaba "para los regalitos". Cuando lo comenté en la cena con otros, se reían y me explicaron que este señor buscaba chicas en la plaza y para esto necesitaba los viáticos. Linda gente.
Llegó la nueva elección de Consejeros, fue en el salón de la Cooperativa Eléctrica de Venado Tuerto, y no era por lista, sino que allí se proponía y la Asamblea aceptaba. Llegó el turno de elegir el Sindico Titular y fui propuesto para renovar el cargo y gané. Pero allí tomé la palabra y agradecí mucho pero que no deseaba seguir en este cargo.
El gerente técnico de la Cooperativa de Venado Tuerto, Ing. Vieguer, histórico y respetado por todos, preguntó el porqué y manifesté allí que durante todo el año había hecho muchas consideraciones sobre distintos problemas como Síndico Titular y que ninguna había sido consignada en Acta alguna. Que por esta razón y dada la responsabilidad del Sindico no deseaba seguir en ese cargo.
Mi renuncia a la Cooperativa Eléctrica.
Cuando renuncié a la Cooperativa Agrícola en agosto de 1992 también renuncié a la Cooperativa Eléctrica. Había cancelado justo esos días el grupo electrógeno. Una vez que me había ido el Consejo de Administración que me sucedió vende el grupo electrógeno. Nunca más la localidad llegó a uno de nuevo. No se porqué razón han tomado esa pésima decisión.



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