sábado, 20 de enero de 2024

El Centro Agrotecnico Regional (CAR)

Primeros años como profesor.

 En marzo de 1979 me visitó Mario Huber para ofrecerme dar clases en el CAR. Tuve una charla previa con su rector Roberto Giuliano y acepté incorporarme al plantel docente. Di clases en tercer año y también en quinto año hasta noviembre de 1983. Seguramente haber sido nombrado Gerente en la Cooperativa Agrícola de San Eduardo, ese año, habrá sido el motivo que no pude seguir con la docencia.

Me buscan Consejeros con problemas.

En 1987 fui visitado por Persichini, Sabanés y algún otro consejero del Colegio. Tenían un problema entre la relación del Consejo de Administración, en particular del Representante Legal que era José Cibelli y el Rector Giuliano. Creían que si yo ingresaba al Consejo como Presidente y Representante Legal y Cibelli renunciaba el conflicto se solucionaba. 

Acepté el pedido y fui nombrado en reunión de Consejo. En esta situación nos reunimos con Giuliano en el Colegio. Lo pusimos al tanto de estos cambios y le ofrecimos toda la ayuda que necesitara para su función de Rector. El CAR en esos momentos era manejado de manera muy personal por Giuliano. Se ocupaba de todo hasta de servir la comida de los alumnos. También las finanzas estaban muy mal porque no actualizaba las cuotas de pago de cada alumno.

Tratando de ordenar y ayudar al Ing. Giuliano.

Hicimos un estudio de situación tanto de las finanzas como de las necesidades de personal o infraestructura del colegio. Resolvimos en cuanto a las finanzas tomar un crédito con nuestra garantía personal para pagar todas las deudas hasta ese momento. Por otro lado se resolvió una actualización de las cuotas mensuales de los alumnos. En cuanto a infraestructura le pedimos al Ingeniero Giuliano nos pusiera al tanto de lo que necesitara.

Incorporación de padres de alumnos al Consejo.

En el colegio había una Asociación de Padres que por lo que observé eran llamados a las reuniones del Consejo para que le hagan el asado. Me pareció muy penosa esta situación y conversé con los Consejeros de incorporar dos padres al Consejo y que no se ocuparan del asado para el que se podía pedirle a un empleado del CAR. Así se incorporaron Druetta y Montañez a las reuniones del Consejo.

Renuncia del Ing. Giuliano.

Mas o menos se estaba reordenando todo cuando un par de meses después, el Ing. Giuliano me notifica que tenía una reunión del Consejo de Educación Privada en Buenos Aires y que a su regreso renunciaría al cargo de Rector. Le pregunté que es lo que habría pasado para esta determinación y no me dió razones. Le pedí por favor que lo pensara, que generaría una situación complicada, pero insistió que quería irse de esta manera y que de no aceptarle la renuncia lo haría por telegrama.

Así en reunión de Consejo y atento esta determinación tan tajante, y habiendo varios consejeros que ya habían tenido conflictos con el, resolvieron muy rápido aceptarle la renuncia. 

Se planteo el problema de quien podría reemplazarlo. No querían que asumiera nadie de los docentes que estaban en otras funciones. Se conversó sobre Mario Huber pero hubo muchos consejeros que no lo querían. Tampoco de la señora Sigal docente de trayectoria.

Me piden hacerme cargo del Rectorado.

Se conversó de llamar a concurso a través de algún medio nacional. Entre tantas charlas me consultaron si yo podría hacerme cargo hasta tanto se encontrara a manera de resolver la falta de Rector. 

Yo estaba muy comprometido con la Cooperativa Agrícola y creo que todavía era Consejero en el Banco Integrado Departamental. Así que aclarando estas cuestiones acepté hasta que se pudiera resolver los problemas del Colegio. 

Informamos a las autoridades que quedaron de esta noticia y me reuní con ellos. Eran basicamente tres docentes: Mario Huber, Eduardo Simeone y la señora Sigal. Fue una reunión bastante áspera en cuanto no parecía ninguno de prestar su colaboración y tuve la sensación de que no era bienvenido y que por el contrario cada uno de ellos pensó que el Consejo designaría a alguno de ellos como Rector y esto no había ocurrido. Por sobre todo porque el único que el Consejo había barajado como posible era Huber pero hubo mayoría de Consejeros que se opusieron.

Finalmente y ante el hecho consumado me constituí en Rector y Huber ofreció ayudarme en estas circunstancias. 

Logística de estadias entre el CAR y la Cooperativa.

Como yo seguía en esos momentos con la Gerencia de la Cooperativa Agrícola, después de uno o dos meses que se acomodaron un poco las cosas, coordiné con Huber mi presencia. Yo asistía temprano al inicio de las actividades del Colegio, formación, izar la bandera y ver en la oficina las cuestiones del día que eran muchas dado que es un colegio de doble escolaridad lejos de Venado Tuerto. Había problemas logísticos a diario con los colectivos de traslado, la comida de los alumnos y los docentes.

Fuimos tomando distintas medidas para ordenar. Algunas de limpieza (el colegio estaba muy sucio), otras de docencia y otras de logistica. Entre ellas tomamos alguna ayudante de Secretaría y Huber sugirió tomar a Ban porque lo conocía y era un ex alumno con muy buen concepto. Ban se dedicó en principio a los mandados con Venado Tuerto y para esta función compramos una furgoneta Citroen en la que el entraba a duras penas por su estatura.

Reordenamos el taller, el tambo y otras secciones. Cuando había horas libres yo las ocupaba y les enseñaba a los alumnos regla de tres simple y cálculo de porcentajes que nadie entendía. También me tomé el trabajo de enseñarles la letra y canto de las principales canciones patrias y entonces en los actos todos las cantaban con fuerza y era un momento emotivo muy distinto de antes que nadie cantaba.

La cuestión es que después de esa primera o dos primeras horas yo volvía a San Eduardo a la Cooperativa en la que me quedaba hasta cerca del mediodía que cerraba y entonces volvía al Colegio para el almuerzo y hasta el final que era alrededor de las cinco de la tarde o a veces me volvía antes a San Eduardo.

Estos idas y vueltas mas los problemas acumulados en los dos lados me fueron desgastando mucho. El camino de San Eduardo a Venado Tuerto eran 20 km de tierra y los días de lluvia de mucho barro lo que complicaba mis traslados, mas otros 15 km hasta el colegio.

Huber me llamaba hasta de noche.

Huber por otra parte había avanzado en el control de muchas actividades y tenía una personalidad que era muy complicada. El podía llamarme a las 11 de la noche o a las 6 de la mañana para comentarme o hacerme consultas.

Otras internas.

Tuve también muchas luchas internas con algunos docentes a punto tal que la señora Sigal que era una docente muy reconocida en Venado Tuerto la descubrimos haciendo "gualichos" y tuvimos que despedirla. La Cooperativa también tenía sus grandes problemas entre ellos algunos despidos que generaban juicios, el más notable del ex gerente Ricardo Avendaño al que lo defendía un abogado llamado Roberto Landaburu muy conocido en Venado Tuerto y que era a su vez docente en el CAR. Este abogado en un momento me embarga las cuentas corrientes de la Cooperativa en el Banco Nación, impidiendo así el pago de las obligaciones. Tuve que reemplazar con otro embargo sobre un camión para liberar las cuentas. Consultado a el en el Colegio porqué no me había avisado y darme la oportunidad de garantizarle con otra cosa se excusó de que el cliente lo había apurado, etc. Todo esto me fue cansando. También es cierto que el CAR se encontraba muy ordenado y con sus cuentas en orden.

La renuncia.

Tomé un día muy cansado la decisión de informarle al Consejo que ya no podía seguir y renuncié sugiriendo ellos pusieran de Rector a Huber cosa que hicieron. Corría el final del año 1988.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.