jueves, 18 de enero de 2024

La Cooperativa Agrícola.

Un día me buscaron.

En 1983, no recuerdo la fecha, estando en la quinta vinieron a visitarme dos consejeros de la Cooperativa Agrícola. Uno era Navidad Moles y el otro Agustín Culich. La conversación giró en torno a que la Cooperativa tenía problemas económicos/financieros que pedían mantuviera en reserva, y que el consejo estaba disconforme con el gerente Ricardo Avendaño.

Me consultaron si yo no podría hacerme cargo de la gerencia y ver de encarrilar la Cooperativa. Creo que me tomé un par de días para pensar y por sobre todo hablar con Roberto Cataldi (yo era Consejero del Banco, ver ese capítulo) para saber si contaría con apoyo financiero del Banco porque de otra manera no me podía hacer cargo porque el déficit de la Cooperativa Agrícola era enorme. Yo estimo en US 500.000 en esos años (yo calculé unos 25 Falcon cero km). Roberto me ofreció que gire en descubierto lo que necesitara y cuando el monto fuera muy grande transformarlo en crédito. 




(Nota: no tengo fotos de entonces. Estas las saqué en junio de 2021)

Apareció FACA.

También vinieron de Rosario el Gerente General Osvaldo Morosín y algún consejero de FACA (Federación Argentina de Cooperativas Agrícolas) a conversar sobre la delicada situación de la Cooperativa de San Eduardo y a conocerme y charlar sobre el futuro. También a ellos les informé que tenía apoyo del Banco Integrado pero que solo me haría cargo si ellos, FACA, también apoyara financieramente la Cooperativa hasta poder ver bien en que situación estaba y poder salir del problema aunque sea precariamente. La conversación terminó en "vamos viendo" dado que por un lado ellos a mi no me conocían y por otro la Cooperativa ya tenía deuda importante sin cancelar con FACA.

El Banco Integrado Departamental.

Al final con el apoyo del Banco Integrado acepté hacerme cargo de la gerencia. Había informes de auditoría externa de FACA que mostraban el deterioro. Me encuentro, yo y los consejeros que no lo sabían, con muchas situaciones curiosas. Por ejemplo el Gerente Avendaño había tomado un crédito en el Banco Integrado y había colocado el mismo dinero en plazo fijo. Esto es pagaba más intereses mensuales que los que cobraba. No supimos la razón pero creo que disimulaba que le sobraba dinero.

Los empleados, problemas con algunos y con Dacatra.

Los empleados estaban bastantes reticentes a mi ingreso y muchos con falta de colaboración o cuestionamientos que me generaron discusiones y malos momentos. Igualmente comencé a ubicarme y hacerme respetar. 

Uno de ellos fue el Coco Foressi con el que tuvimos un encontronazo de entrada pero que fue solucionado muy rápido. El otro fue Dacatra pero este tema fue a mayores. El era una especie de difusor/docente del cooperativismo. Figuraba como empleado, tenía un Falcon a su disposición y cobraba viáticos en sus viajes en los que daba charlas. 

La situación de la cooperativa no daba para estas docencias. De modo que le informamos que se había decidido no seguir con estas charlas, que se tenía que presentar a trabajar en las oficinas y devolver el Falcon. Bueno, ninguna de las dos cosas aceptó. De modo que tuve que ir con la policía, el titulo de propiedad del vehículo a sacárselo. El Falcon que estaba a nombre de la Cooperativa de San Eduardo había sido comprado en conjunto con la de Sancti Spíritu y Amenabar. En común acuerdo fue vendido. Fue todo un escándalo que terminó en un juicio laboral.

La desconfianza de los asociados.

Lo primero que ocurrió es que los productores asociados desconfiaban de la situación financiera de la Cooperativa. Como tenía la posibilidad de pagarles porque el Banco Integrado me respaldaba, los primeros días las liquidaciones de cereales que había que pagar las pude hacer sin problemas y la desconfianza se fue terminando.

Las deudas de asociados y consejeros.

Las cuentas corrientes de muchos consejeros eran un desastre, con deudas enormes que no estaban en condiciones de cancelar. Muchos asociados no consejeros también adeudaban sumas inmensas para el patrimonio que tenían. Traté de ir poniendo orden en el tiempo y para nombrar dos casos graves uno del asociado Kegalj que con su anuencia colaboré para que vendiera su campo y arreglara su situación. Otro caso de Domingo Culich que consultado por mi un día como pensaba regularizar su situación, me mal contestó con mucha altanería "un Culich nunca dejó de pagar sus deudas" y se fue. Al día siguiente me llegó una carta documento en la que se me informaba que se había presentado en concurso. Nunca pudimos cobrar un peso.

Años más tarde hasta el Presidente del Consejo Jerónimo Perich incumplió su deuda y desapareció de la Cooperativa. Como más adelante falleció tampoco se pudo recuperar lo que debía.

El gerente es despedido.

Al Gerente despedido no se le podía indemnizar porque no se estaba en condiciones de afrontar ese pago. No había dinero. De modo que se resolvió no pagarle y dejar que haga juicio que muchos años más adelante ganó y hubo que liquidar.

Seis mil litros de aceite 3 Patitos.

Con los empleados también hubo algunos problemas. Recuerdo que el encargado del supermercado, Antonio Pierani, se ocupaba de las compras. Yo cuando revisaba lo que compraba había detectado mucha compra de aceite 3 Patitos. Entonces lo llamé y le pedía que se moderara porque no había dinero para tener mucho stock. Pero un día que el no se encontraba en la Cooperativa volvió a mis manos otra factura de aceite 3 Patitos. Entonces le pedí al empleado Rossi que fuera al depósito e hiciera un inventario de este aceite. Volvió como a las tres horas: había 3600 litros de aceite comestible! Mandé a llamar a Pierani y enterado de lo que estaba pasando no solo no volvió más al trabajo sino que fue al Correo por su cuenta y mandó un telegrama de renuncia.

Nos encontramos también en el depósito del supermercado con muchas latas de durazno al natural sin el jugo. Un empleado que ya no estaba les había hecho un agujero y les tomaba el jugo.

Las auditorías.

FACA tenía un servicio de auditorías externas por el cual cada tres o cuatro meses un contador se instalaba en general 5 días y efectuaba un estudio de situación económico/financiera, hacía un informe y lo elevaba al Consejo de Administración. Pero atento a lo complicada que estaba la Cooperativa tomamos un servicio de auditoría interna que venía todos los sábados por la mañana y apuntalaba a los empleados de la parte contable, revisaban las secciones y proponían mejoras en los servicios y en el manejo económico y financiero. Este servicio lo prestaban tres contadores conocidos por mí de Venado Tuerto y que estábamos vinculados por el Banco Integrado Departamental. Eran Arduino, Cinca y Carletta. Esto funcionó bien un par de años pero finalmente lo dejamos de contratar porque empezaron con incumplimientos en horarios y asistencia.

Primeras mejoras.

A medida que pasaban los meses traté de introducir mejoras en lo edilicio y en las operatorias. El gerente despedido tenía a nombre propio una especie de departamento económico social de Federación Agraria Argentina, que por sobre todo vendía sus seguros y obra social. Despedido aquel tuvimos otra cuestión con Federación Agraria porque ellos asumían que el Gerente era empleado nuestro y no de ellos. Todo también fue a juicio y este finalmente se ganó pero las relaciones con Federación Agraria se rompieron y mal.

Mejoramos el supermercado con nuevas estanterías y agregamos un anexo donde instalamos carnicería, verdulería y fiambrería. Se compraba en mayoristas de Rosario pero también agregué de Buenos Aires. Un año compramos un balancín para enganchar a la camioneta Chrevolet y viajaba a Buenos Aires una vez por mes para traer mercadería más económica. La carne también iba la camioneta a Venado Tuerto en la madrugada a buscar medias reses de un frigorífico porque no entraban a San Eduardo. Vendíamos novillitos. Tuve varios carniceros, algunos con problemas que perdían mucha carne, otros a los que le faltaban kilos. El mejor fue Don Ponce, muy prolijo, atento y siempre tan preocupado por todo que yo le pedía que se lo tomara con calma. Un día falleció de un infarto en la Cooperativa. También mejoramos mucho la ferretería y un lugar para las reuniones del Consejo de Administración. Atrás, en el amplio patio que tenía la Cooperativa, hicimos un alero de chapa de fibro cemento todo alrededor de las oficinas y de las otras dependencias, ferretería, sala de consejo y carnicería. También acomodamos un asador para comer algún asado después de las reuniones.

También mejoramos los depósitos, uno de supermercado, otro de ferretería y corralón y uno más pequeño para agroquímicos. El corralón ofrecía todo lo necesario para la construcción, arena, cemento, etc. que acumulábamos detrás de los depósitos.

 A propósito ya en esa época se necesita un Ingeniero Agrónomo para la venta de agroquímicos y la firma de recetas, lo que hacía yo sin cobrar por esta función. Solo cobraba el sueldo de Gerente.

También instalamos un tanque y un surtidor para despachar combustible, y más adelante se agregó un terreno y oficina del otro lado de la via del señor Perelli que vendía combustible para hacerlo nosotros.

Las oficinas también de a poco las hicimos mas funcionales, y hicimos una gerencia vidriada al medio de donde podía ver todo el movimiento y trabajo de los empleados. Al fondo había una pequeña cocina muy cómoda para tomar algo. Al frente había cerrado con una mampara de aluminio y vidrio para separar al público. Había una habitación antes de esta mampara donde instalamos un par de sillones para que pudieran sentarse los asociados a esperar si lo tenían que hacer o para algún reunión y una pequeña oficina que tenía los equipos de radio y teléfono.

Las plantas de silos y el acopio.

No recuerdo bien el tonelaje pero la planta principal tenía unas 5000 toneladas de capacidad, una tolva grande de descarga, una secadora y una balanza. La balanza estaba en muy malas condiciones y a los dos o tres años tuve que comprar una nueva. La secundaria en el ferrocarril tendría unas 800 toneladas y un galpón que se podía utilizar como tolva o para bolsas de semillas. 




Siempre fue un tema las pesadas. Los asociados pensaban que les robábamos cereal (igual pensaban del otro acopio) y con los años la Cooperativa Eléctrica Rural instaló una balanza donde se controlaban los pesos. Esto fue importante para aclarar las dudas.

La secadora tuvo que revisarse y un año se nos prendió fuego lo que implicó nuevos arreglos. 

Acopio exitoso.

Los primeros años tuvimos mucho éxito en el acopio con nuevos asociados e incluso estancias grandes lo que nos llevó a un importante tonelaje acopiado en el año entre trigo, maíz, soja y un año algo de girasol. En 1987 habíamos pasado de 11 mil toneladas anuales a más de 27.000 toneladas.

Tuve muchos problemas de logística por la cantidad de camiones y acoplados que se amontonaban para la descarga. Hubo días que se trabajaba hasta las 11 de la noche y se arrancaba temprano.

Era tan importante la entrada de cereal como que había que sacarlo para puerto. En esos años no se conocían los silos bolsas de modo que todo iba a los silos de chapa. En el puerto podíamos hacer negocios "a fijar" para poder enviar el cereal sin vender. 

Problemas con el Centro de Camioneros y San Eduardo Cereales.

Pero para sacarlo necesitábamos camiones y tuve grande problemas con el Centro de Camioneros comandado por Albizu y Sacco. Ellos tenían muy buenas relaciones con la firma de la competencia San Eduardo Cereales cuyo gerente era Rosatti. Fue muy complicado todo. Por un lado Rosatti habían iniciado una campaña de desprestigio contra mi publicando anónimos que los había confeccionado (averigüe) la entonces señorita Albizu. Tambien descubrimos que la máquina de escribir había sido de esa firma y había sido escondida en la casa de un empleado.


"Anónimo"


Mi respuesta

 Por otro lado el Centro de Camioneros cuando le solicitaba camiones para cargar o no tenía o me enviaba menos de los que necesitaba. En esos años había una ley que nos obligaba a cargar en los centros locales. Pero como ellos no me daban los que necesitaba para complicar el acopio, y pedí varias veces camiones de otras localidades que no estaban inscriptos en los centros de camioneros. Hubo muchas peleas y discusiones subidas de tono para que estos camiones cargados pudieran salir a puerto. En una oportunidad me hicieron un piquete frente a la Cooperativa y entraron Albizu y Sacco a quienes saqué insultando hasta la calle. Yo no les tenía miedo pero no fueron fáciles todos esos años.

Nosotros colaborabamos con la policía dando combustible y a veces compramos neumáticos para su patrullero. Cuando tuve estos problemas con el Centro de Camioneros, estos habían "coptado" al comisario. Resulta que en una oportunidad que estábamos cargando camiones de afuera vino el comisario a verme. El me manifestó que lo habían visitado del Centro de Camioneros para pararnos los camiones pero que le avisáramos a que hora salían para que el no estuviera en San Eduardo. Así hice y lo llamé. Lo único que hizo fue detenerlos a mitad de camino a Venado Tuerto junto a un montón de camioneros. 

Esta guerra terminó cuando asumió en la presidencia Menem y su ministro de economía Cavallo eliminó la obligatoriedad de contratar camiones de la localidad dejando libre la contratación de los fletes como la discusión de las tarifas.

El sindicato de pistines: Uatre.

Otra historia fue la del sincato de pistines que era obligatorio emplear para la carga y descarga del cereal o el movimiento de bolsas. Este era comandado por Arrien. Tuvimos relaciones de todo tipo, desde las amistosas hasta las de casi pelearnos a trompadas. Arrien tenía comportamientos mafiosos. En los mejores momentos, en los que logramos convivir, el imponía aumentos en las tarifas y se quedaba con los aumentos y no nos permitía liquidarlos a los pistines. A tal punto que escribí un convenio con el, que le hice firmar y lo guardé en la caja fuerte, en el que manifestaba que nos pedía que acreditaramos estos aumentos en su cuenta corriente y que el se ocuparía de liquidarlos. Una manera de cubrirnos legalmente de un robo encubierto.

Los operativos del ferrocarril.

Sobre las vías del ferrocarril teníamos una planta de silos más pequeña, unas mil toneladas. Se dieron dos situaciones. Una que aumentamos mucho el acopio y no podíamos sacar a puerto todo en camiones. La otra que nos obligaban a enviar cierto tonelaje por ferrocarril por año. Los operativos mínimos eran de 1500 toneladas cada uno, esto es 30 vagones de 50 toneladas cada uno. Para esto tuvimos que reacondicionarla. Por un lado tuvimos que hacer un desvío de vías para poder derivar los vagones una vez cargados. También tuvimos que poner dos silos pulmones y una cinta para llevar el cereal de los silos a los silos  pulmones. Estos eran de unas 90 toneladas cada uno y con ellos cargábamos por gravedad los vagones. Estos vagones los teníamos que correr de a uno con un tractor. Para cargar el operativo trabajábamos 24 horas corridas porque teníamos un período máximo de tiempo para cargarlos. Así un año llegamos a cargar más de 5 operativos.




 Mi función como Ingeniero Agrónomo.

Yo había acordado desempeñar esta actividad sin cobrar otro sueldo. Y me llevaba bastante trabajo porque además de ocuparme de la compra/venta de agroquímicos y todo lo vinculado a las semillas (en esa época guardábamos semillas de trigo y soja para entregar a los asociados y estas tenían que ser limpiadas y embolsadas), me requerían para revisar lotes en los campos para saber de las plagas y si había que fumigar o no. También en el caso de las aplicaciones aéreas iba yo a marcarle el lote al avión porque me era más sencillo que explicar como hacerlo. Siempre buscamos para fumigar a Luís Giordana

La tecnología de entonces.

Las contabilidades se llevaban todas a mano. Quizá un par de años después de que asumiera incorporamos una Audi-5 Olivetti que fue la primera máquina inteligente para las fichas de cuentas corrientes y otras operaciones contables.


Entonces no había internet, ni conocíamos las web ni los correos electrónicos. Años más adelante aparecieron las computadoras y tuvimos que enviar a Buenos Aires a dos empleadas para estudiar como incorporar una a la Cooperativa. Fue un avance importante porque luego en poco tiempo la computación se fue desarrollando y mejoró la velocidad y seguridad de todos los movimientos de cereales y de las cuentas corrientes. Y también en paralelo aparecieron las impresoras.



El telediscado.

Tampoco teníamos telediscado. Para establecer una comunicación había que solicitarla a la Oficina de ENTEL y tenían horas de demora. Esto era un obstáculo fenomenal en la comercialización de cereales.


Esta era la oficina de ENTEL que años mas tarde cuando fuí Presidente de la Cooperativa Eléctrica conseguí que ENTEL la pusiera en comodato por 100 años para San Eduardo.

Tuve conocimiento de un técnico que establecía enlaces para disponer de un teléfono con telediscado. Se llamaba Victor Origlia de Venado Tuerto. Así que lo visité para saber como era esta conexión. Se requería de un teléfono de telediscado en Venado Tuerto con una torre y antena para enlazar con otra torre y antena en San Eduardo con un equipo de VHF. Esta foto del patio de la Cooperativa todavía tiene la torre que instalamos. Tiene un cantero de ladrillos alrededor para que ningún vehículo la chocara. En esta torre varios años la aprovechamos para armar con luces un árbol de navidad que se veía desde la ruta 33 y casi desde Venado Tuerto.




Resolvimos con el Consejo de Administración hacer esta conexión. Para el punto de Venado Tuerto utilizamos el teléfono de nuestra casa de Pueyrredón 935, sobre el techo armamos la torre y para los equipos de radio para este enlace construimos una casilla de cemento en el techo que todavía está allí. 

ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones)

Este enlace no estaba permitido por ENTEL que tenía todo el tema de comunicaciones controlado. No se podía hacer nada. No se podía poner una extensión interna ni externa. Cuando vendían un teléfono tardaban meses, a veces años para que lo instalaran.

Así que al fin nos conectamos y tuvimos el telediscado que nos cambió la vida. Pero no tardaron mucho en ENTEL en enterarse. Pero había empleados de ENTEL que eran amigos de Victor y le avisaron que dos gerentes de Venado Tuerto vendrían a inspeccionarnos. Así fue que supimos que un sábado vendrían y desarmamos todo. Teníamos una cabina especial para este teléfono con un escritorio y una operadora. Lo prestábamos también para que los asociados pudieran hablar.


Todo el sistema lo escondimos bajo un sillón en la sala de espera que teníamos. Llegaron esa mañana Arduino y Farre gerentes. Los hicimos pasar a esa sala de espera y no supieron nunca que todo estaba debajo de donde estaban sentados. Bueno, no pudieron encontrar nada pero nos hicieron firmar un acta.

Superado este problema presentamos un pedido ante ENTEL para que nos permitiera este enlace dado que no solo no perjudicaba a nadie, menos a ENTEL, sino que por el contrario esa empresa facturaba más que antes. No tuvimos respuesta pero en adelante no nos molestaron más y al cabo de uno o dos años llegó en julio de 1989 Menem a la Presidencia y ya se liberaron muchas cosas en la Argentina. Años más adelante como Presidente de la Cooperativa Eléctrica logré el telediscado para San Eduardo.

Los equipos de radio para los asociados.

Victor Origlia una vez que tuvimos el telediscado instalado nos ofreció enlaces por VHF con los asociados que vivían en el campo. 


Hicimos una consulta con ellos y había muchos interesados. Así que al final conectamos alrededor de 34 campos con equipos de radio. Ellos podían así conectarse por telediscado utilizando el que teníamos en la Cooperativa. Fue un avance muy grande en las comunicaciones de los asociados. El servicio requería de operadoras y se prestaba desde las 6 de la mañana hasta las 0 horas todos los días de la semana.

También algunos asociados en sus vehículos y nosotros en algún vehículo de la Cooperativa instalamos equipos de radio de VHF con el que nos comunicábamos con la central en la Cooperativa. Así muchos que estaban en Venado Tuerto podían comunicarse con su familia en el campo y viceversa. 

No había celulares pero nos comunicábamos por BLU.

Mas adelante en un Falcón coloqué un equipo de radio BLU para comunicaciones de más de 100 km. Eran comunicaciones complicadas, había mucha interferencia, pero no había otra manera de comunicarnos de manera inmediata en esos años. Cuando viajaba siempre podía mantenerme comunicado. Aún a más de 1000 km.



El Cable visión.

Origlia fue un técnico muy creativo pero no tenía estudio universitario. Sin embargo siempre estaba un paso adelante en ideas. Es así que un día me propone poner un servicio de Cablevisión con la Cooperativa. Los consejeros aceptaron y fue así que pusimos un par de parabólicas en el patio de la Cooperativa y comenzamos a cablear el pueblo.


 Eran años que esto era una novedad absoluta. Para el cableado recuerdo que trajo un empleado pero yo también le ayudé mucho. Con las parabólicas bajábamos unos 10 canales, algunos brasileros, otros de Estados Unidos y de otras partes del mundo. En Argentina este tema recién empezaba. Así empezamos a conectar en la localidad a muchos pobladores. Era una curiosidad bienvenida y las mismas operadoras de radio y teléfono atendían el cable que en algunos horarios se cambiaba la orientación de la parabólica para ver otros canales. Con los años este Cable pasó a manos de Origlia y después de otra prestadora de Alejo Ledesma y todavía está en San Eduardo.

La información a los asociados.

Durante varios años cada 15 o 30 días yo hacía un boletín informativo para los asociados. Yo tenía una máquina de escribir eléctrica REMTRONIC 2000 toda una inovación para esos años. Fue muy interesante este medio de información pero llegó un momento que tenía tantas cosas para hacer que no lo pude seguir haciendo. La publicación informaba sobre precios de cereales, novedades de la Cooperativa, información sobre las secciones, agroquímicos, semillas, condiciones de comercialización, y algunos otros temas.


Un viaje a Brasil organizado por FACA.

El sub gerente de FACA Rosario Eduardo Romagnoli organizó un año un viaje a varias Cooperativas Agrícolas de Brasil, para alrededor de 30 gerentes de cooperativas. Fue muy lindo viaje en los estados de Rio Grande del Sur y Santa Catarina que se extendió por unos 15 días. Salimos desde Rosario en bus y volvimos a igual ciudad. La experiencia de conocer las cooperativas y los minifundios productivos de cereal, carne y leche de esas zonas agrícolas fue maravilloso.

El suicidio de Lucarelli.

Lucarelli era el encargado de las plantas de silos desde hace muchos años. El era lo que llamamos "el recibidor". Su responsabilidad era pesar el cereal que entraba, los camiones que salían, hacer los romaneos de cereal que entraban en los que se consignaba la cantidad y calidad para eventualmente hacer los descuentos. También tenía a cargo varios empleados que se ocupaban de la descarga del cereal, de la carga, de la secadora, de la clasificación de las semillas, el embolsado, el estibado, la entrega a los asociados, etc. Era un empleado muy calificado y muy competente. El todas las mañanas pasaba por mi oficina y nos poníamos al tanto de todo el programa del día anterior y lo que teníamos que hacer en este día, como por ejemplo, cuantos camiones había que cargar a puerto y de que cereal. 

Creo que fue el año 1989 que tuvimos un temporal de lluvia en marzo/abril que se prolongó durante semanas y provocó que muchos lotes de soja se dañaran los granos. Entraron muchas toneladas de soja dañada. Cuando mandaba a puerto teníamos importantes descuentos y cuando yo protestaba a los "entregadores" (cada acopio tiene en el puerto un representante que verifica la cantidad y calidad de la descarga) y estos me insistían que vaya a la planta de silos a ver lo que estábamos enviando. Sin embargo en mis conversaciones con Lucarelli el me aseguraba que mandaba bien los camiones. Alguien no me quería contar lo que estaba pasando y es que la mercadería mala en los silos era muy superior a la que yo podía imaginar.

A medida que nos íbamos quedando sin soja por entregas a lo largo del año la calidad era peor. Es que Lucarelli había ido mezclando pero se le fue quedando la más dañada. Supongo que esto le generó un drama personal que no pudo superar. Además más adelante voy a contar algo que nunca hice con nadie y que quizá fuera el detonante de su suicidio.

Una mañana que yo estaba en Venado Tuerto por diligencias me llamaron por radio con mucha desesperación diciendome que vuelva urgente a la Planta de Silos que Lucarelli se había accidentado. Yo volví lo más rápido que pude y cuando llegué a la casilla de la balanza vi mucha gente y el médico Ferrero que me paró y me dice "no entres, Lucarelli se suicidó de un escopetazo mejor no mires".

Fue una tragedia en la localidad. Una tristeza inmensa y una angustia no saber porque había tomado tal determinación. Fue un entierro muy conmovedor y yo me puse a disposición de la mujer y sus dos hijos pequeños para lo que necesitara. Que más tarde se transformó en extorsión, bien no entendí nunca que es lo que quería pero ella terminó confabulando con algunos Consejeros. Para completar el cuadro creo que al año de este drama se puso de "novia" con Arrien el jefe del Sindicato de los Pistines. Toda una novela lo que pasaba.

Faltaba mucho cereal.

Al suicidarse Lucarelli necesité un Jefe de Planta. Pero yo ya no confiaba en nada ni en nadie. Los cereales es como dinero, como el dinero depositado en un Banco. Entonces resolví hacerme cargo de las Plantas de Silos. Lo primero que hice es revisar las existencias con Vega, el empleado de jerarquía que seguía a Lucarelli.
Y aquí la sorpresa. Entre las existencias en los papeles y las reales existencias físicas de soja faltaban cientos de toneladas y en la planta del ferrocarril que debíamos tenerla llena de maíz, faltaban 250 toneladas. Fuimos juntos a revisar y yo le decía a Vega "aquí tiene que haber ....x toneladas". "No ...me contestaba, hay tanto". Tuve una angustia muy grande de estos faltantes que agravaban la ya dificil situación financiera que siempre tuve que afrontar.

Creo que esto es lo que lo condujo al suicido. El saber que nos acercábamos a que supiéramos que faltaba cereal. Esta falta de cereal podía deberse o a que el había pesado a algún asociado (que yo tengo sospecha de quien fue) más cereal del que había entregado, o que había entregado más cereal del que habían depositado. Una de las dos cosas debe haber ocurrido. El año de porquería que habíamos tenido con la calidad de la soja puso al descubierto algo que quizá se venía arrastrando.

Yo informé al Consejo de Administración de la situación pero les pedí sigilo porque podiamos tener una "corrida" de los asociados que supieran que faltaba cereal. Pero no les dije lo que pensaba de Lucarelli. Ni tampoco nunca les conté ni reproche esta situación a la mujer y sus hijos ni a nadie. Creo que Lucarelli no merecía que se supiera y que en paz descanse. Malditos lo que en todo caso lo tentaron de una mala acción.

Me había peleado con todos. Menos con el cura.

Todos esos años y por distintas circunstancias me fuí peleando con todos. Primero con los empleados despedidos. Luego con empleados que tenían mal desempeño. También con Arrien del sindicato de pistines pero pude mantener la situación con diálogos razonables. El Centro de Camioneros me hizo la vida imposible y nunca tuvimos una provisión de camiones para cargar cereal como necesitábamos. San Eduardo Cereales y su gerente Rosatti, la competencia comercial, hizo lo imposible para desacreditarme. Con el comisario tuve problemas porque tuvo comportamientos contra la Cooperativa colaborando con el Centro de Camioneros aún que le ayudamos mucho. Tuve peleas muy grandes con el Concejo de la Cooperativa Electrica urbana. Ellos, hermanados en generar daño con San Eduardo Cereales, me aplicaban tarifas de electricidad imposibles de pagar. Se aferraban a lo que se denomina "pico potencia" que es una demanda puntual de electricidad que debe pagarse y es muy costosa. Si contrataba poco cuando poníamos en marcha los motores me excedía y aplicaban multas fantásticas. Tuve muchas reuniones y discusiones con los Consejeros, en particular con Pratelli que manejaba estas cuestiones.

La factura trucha.

En una reunión que tuvimos yo y dos consejeros de la Cooperativa Agrícola con el Concejo de la Cooperativa Eléctrica, en esta discusión, Pratelli tenía una factura en el escritorio y señalando con el dedo casi gritaba "nosotros tenemos que pagar estas multas a la EPE, como no las vamos a cobrar?"
Lo sorprendí y le saque del escritorio la factura y allí no había ninguna multa ni nada. Era una factura trucha.
Esta situación me llevo más adelante a presentar una lista en la siguiente elección de Concejo con gente del pueblo, ganamos la elección y fui nombrado Presidente de la Cooperativa Eléctrica, historia que cuento en otro capítulo.

El autoseguro mutuo contra granizo.

Un par de años generé un autoseguro mutuo contra granizo. Los seguros contra granizo de las companías eran muy costosos y en esa época no se utilizaban mucho por esta razón. Un año cayó una piedrada en algunos campos y esto me movió a generar esta idea. El sistema era muy sencillo. De cada liquidación de cereal se retenía un 0.5% y se guardaba en un fondo solidario. En el caso de que un productor se viera afectado por granizo, yo haría la evaluación de daño y el sistema le cubriría en cereal lo necesario para cubrir los gastos de implantación. Desde su generación nunca hubo necesidad de utilizar este fondo.

Las siembras.

Para ayudar economicamente a la Cooperativa comenzamos a sembrar algunos campos. Pocas hectáreas pero fue una iniciativa interesante. Pedí colaboración de los consejeros para que aporten herramientas y trabajo sin costo. Algunas veces aporté trabajo subiendo a algún tractor. Lamentablemente hubo casos que remaron en contra. Recuerdo que en la cosecha de un lote de 10 hectáreas de soja yo llegaba para controlar y la máquina del consejero Mella ya se retiraba del lote y yo había visto que se iba con la tolva llena de soja. Pare la máquina y le recriminé a este consejero a lo que me respondió que había llegado con la tolva llena y se iba con la tolva llena (!). Muy difícil fue luchar esos años contra todo.

El deterioro financiero se hace evidente.

Durante varios años tuve asistencia del Banco Integrado Departamental hasta que me retiré de Consejero como pueden ver en ese apartado. Desde ese momento, y que cancelé la deuda que la Cooperativa tenía con el Banco, no tuvimos más abierta esta fuente de financiación.
Otra fuente de financiación era el Banco Nación de Venado Tuerto. Sin embargo tenía muchos problemas para lograr algún crédito porque la situación financiera de la cooperativa no era buena y se reflejaba en los balances.
Otra fuente era FACA. Pero esta entidad de segundo grado que había sido una de las primera exportadoras de cereal de la Argentina había comenzado su debacle. Tenía sus propios problemas y ya no podía asistir a las Cooperativas como lo había hecho historicamente. Finalmente FACA quebró.
Los productores también atravesaban situaciones complejas de stress financieros. Esto obligaba a asistirlos de alguna manera y complicando la situación de la misma Cooperativa.
Sumé a esto un deterioro en mi relación con algunos Consejeros agravado desde el suicidio de Lucarelli por interferencias de su viuda. También a quien yo había nombrado sub-gerente Ricardo Rinaldi comenzó a confabular con algún asociado (Baldasin de Sancti Spíritu) y Leali Carlos (Consejero) pariente de aquel. Esto mas otras actitudes maliciosas que tuvo dentro de la Cooperativa (en un momento faltó dinero de la Caja Fuerte y el, la cajera Rosalía Zec eran los únicos que tenían llave) provocando dudas sobre la honestidad de la cajera. Al fin de unos días el dinero volvió a aparecer. Por esto y otros problemas lo despedí generando también una situación complicada. Rinaldi fue enseguida contratado por San Eduardo Cereales dejando un montón de dudas sobre la honestidad de sus actitudes.

La renuncia y el final.

En 1992 sin más fuentes de financiamiento y con un año complicado por delante, un buen día yo había regresado de trabajar con el tractor en un lote que sembrábamos, estaba todo sucio tomando unos mates en mi oficina, agotado y preocupado por todo lo que pasaba, cuando pasa por allí el Consejero Culich José y me dice "vos si que la ganas fácil tomando mate". Ya otro Culich Agustín tiempo atrás me había manifestado "no te tengo confianza". Tuve un clic emocional muy fuerte ese día, redacté mi renuncia y me fui a casa. Así terminó tristemente mi relación de casi 10 años con la Cooperativa. Fue muy traumático porque me acusaron falsamente de que había robado, ellos no pudieron ni supieron manejarla en la mala situación económica/financiera en que estaba, a mi me conocían en todos lados pero a ellos no, de modo que solo atinaron a decir que no tenían más dinero y llamaron a asamblea para ver como salir de esa situación de la que nunca pudieron.
Yo la había recibido con un déficit financiero estimado de U$S 500.000 y cuando me fuí deuda estaba alrededor de U$S 150.000. Tenía algunas deudas en cuenta corriente pero cancelé todo. Ellos llamaron a Arduino, Cinca y Carletta para manejar la situación los que me enviaron mi deuda y la cancelé. Era agosto de 1992.












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