viernes, 5 de enero de 2024

Amigarse con las posibilidades y empezar de cero!

 


Estas situaciones de salud tan complicadas me limitaron en extremo para correr. Creo que cinco veces intenté arrancar de cero, incluido el encierro por la pandemia, con resultados que me fastidiaron. Ya tenía 75 años y entonces decidí rever mis posibilidades. Busqué alternativas, ciclo viajes, trekking, travesías, caminar, ejercicios de fuerza...Y traté de seguir la vida sin obsesiones. Como ya dije reconocí mis limitaciones, inexorables e irreversibles y aprendí a disfrutar estas reorientaciones. Muchas veces me dolió ver mis queridos amigos entrenando o cruzarlos en algún fondito. Pero me recuperé. Hice las paces con las limitaciones, me amigué con las posibilidades y traté de vivir con algún sueño dando vueltas. Aunque me dolió, bajé unas pretensiones, subí otras nuevas y miré el horizonte posible. Dí gracias que estaba sano y vivo y traté de acomodarme en el carro de la vida como mejor podía.


Todos los días caminaba por lo menos 5 kilómetros y muchas veces el doble, mañana y tarde. Aprovechaba los aparatos del Parque Municipal para hacer prensa (piernas) y brazos (flexiones en barra paralela). También me compré tres pesas rusas, alguna banda elástica y una cuerda para saltar. Con esto muchos días completaba la rutina.


Durante muchos años asistí al gimnasio. Primero a El Puente, luego al de Luz y Fuerza y el último en el Shopping. Mis queridos amigos Charlie y Cay nunca me quisieron cobrar, y después de años un buen día vi que estaban colocando un molinete para controlar la entrada y me dio mucha vergüenza y no fui más.


Muchos días salía con mi bici hasta el aeródromo que eran 21 km ida y vuelta.



Por otro lado hice algunos trekking, algunos en grupo y otros en solitario. El Uritorco, el Wank en La Cumbrecita, el Champaqui por el Cerro los Linderos (subida por el camino Los Linderos), cerro El Morro en La Esquina San Luis, otro en Alpa Corral, Pueblo Escondido, y alguno más que no recuerdo.


Trekking a Pueblo Escondido

Mi inquietud me llevó a que mi amigo Enrique Demarchi me construyera un trailer para mi bici con la que hice algunos ciclo viajes a los balnearios de la zona y en una oportunidad uno que llamé "Por la ruta de los nietos" en el que visité los 6 nietos. Helena y Clarita en Venado Tuerto, Lautaro y Nehuen en Marcos Juarez y Arturo y Pia en Monte Buey. En total hice unos 400 km. Visité el balneario de Villa Cañas dos veces, Teodelina y Colón provincia de Buenos Aires.







Finalmente en 2025 decidí regalarle el trailer a mi amigo Enrique. Yo ya no volvería a viajar con el, si lo hiciera seria solo con bici y alforjas y alojarme en alguno hospedaje. Creí que el era el mejor depositario de su obra de arte. En casa si me pasara algo nadie sabría que hacer con el y Enrique ha estado feliz de tenerlo en su casa.

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