Estas situaciones de salud tan complicadas me limitaron en extremo para correr. Creo que cinco veces intenté arrancar de cero, incluido el encierro por la pandemia, con resultados que me fastidiaron. Ya tenía 75 años y entonces decidí rever mis posibilidades. Busqué alternativas, ciclo viajes, trekking, travesías, caminar, ejercicios de fuerza...Y traté de seguir la vida sin obsesiones. Como ya dije reconocí mis limitaciones, inexorables e irreversibles y aprendí a disfrutar estas reorientaciones. Muchas veces me dolió ver mis queridos amigos entrenando o cruzarlos en algún fondito. Pero me recuperé. Hice las paces con las limitaciones, me amigué con las posibilidades y traté de vivir con algún sueño dando vueltas. Aunque me dolió, bajé unas pretensiones, subí otras nuevas y miré el horizonte posible. Dí gracias que estaba sano y vivo y traté de acomodarme en el carro de la vida como mejor podía.
Todos los días caminaba por lo menos 5 kilómetros y muchas veces el doble, mañana y tarde. Aprovechaba los aparatos del Parque Municipal para hacer prensa (piernas) y brazos (flexiones en barra paralela). También me compré tres pesas rusas, alguna banda elástica y una cuerda para saltar. Con esto muchos días completaba la rutina.
Finalmente en 2025 decidí regalarle el trailer a mi amigo Enrique. Yo ya no volvería a viajar con el, si lo hiciera seria solo con bici y alforjas y alojarme en alguno hospedaje. Creí que el era el mejor depositario de su obra de arte. En casa si me pasara algo nadie sabría que hacer con el y Enrique ha estado feliz de tenerlo en su casa.


.jpg)







No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.