miércoles, 28 de febrero de 2024

La Universidad. I. Balcarce.

 Mis estudios universitarios se desarrollaron en dos Facultades. Balcarce desde diciembre de 1967 a 1970 y en la Universidad Nacional de Córdoba, desde 1971 a 1974 en la que me recibí de Ingeniero Agrónomo.

Curso de ingreso.

Llegué a esta instancia por insistencia de mi madre que estudiara Agronomía porque allí estudiaba Nuchita Corchado una vecina de Madryn. Así nos pusimos en contacto con ella que me consiguió una pensión para alojarme durante el curso de ingreso.

El curso de ingreso duró aproximadamente dos meses de asistencia diaria. La Facultad nos llevaba y traía de regreso a Balcarce en un bus del Inta donde estaba la sede, por convenio de este Instituto con la Universidad de Mar del Plata.


Algunas veces viajábamos a dedo. Entre Balcarce y el Inta había unos 8 km. Era muy común ver estudiantes haciendo auto stop y casi todos los llevaban.

En el Inta había un comedor con precios económicos y muchas veces almorzábamos allí.

Aprobé el curso de ingreso de manera agónica pero me permitió empezar ese año a cursar las materias de primer año. Esta es la Libreta de Estudios que registra las materias aprobadas desde el ingreso hasta que me fuí a Córdoba.







Alquilando viviendas.

Dejé la pensión y nos juntamos 7 amigos para alquilar una vivienda. Uno de esos 7 fue Carlos Erreguerena que terminó siendo intendente de Balcarce. Fue muy caótico esta convivencia de modo que no duró mucho. Alquilamos entre cuatro otra casa de dos dormitorios más céntrica. Recuerdo que uno de ellos era de Comodoro Rivadavia y había trabajado de carnicero. Hacía unos pucheros en una cacerola enrome que duraban como 5 días hasta que era incomible. De allí recuerdo haber alquilado con un amigo un departamento pequeño de dos  dormitorios. En ese departamento pasaba los domingos a visitarme un amigo de un curso superior Cachi Dimarco. El pasaba al mediodía porque los domingos hacía ayuno (practicaba yoga) y al visitarme en ese horario se distraía para no almorzar.Tuvimos mucha relación en los años siguientes y en toda la vida seguimos sabiendo el uno del otro como ya contaré.

La siguiente mudanza fue a  un departamento de un dormitorio que alquile solo. Allí comencé a hacerme de comer pero luego de algunos meses acordamos con la familia vecina un precio mensual y comía con ellos. Su situación económica era difícil de modo que llegando a fin de mes la comida principal eran papas fritas que acompañaba con pan. 

La última mudanza fue a una casa en la que convivimos con Gustavo Artaux. Su familia le había dado muchos muebles así que estábamos muy cómodos. En esta casa es la que venía de noche a tomar un café y charlar José Pino Robetto mi instructor de vuelo del que mas adelante cuento la historia. Este domicilio fue Calle 13 número 688 domicilio que figura en mi Licencia de Piloto Privado.


Revista Impulso.

No recuerdo si formamos por primera vez el Centro de Estudiantes de la Facultad o estaba formado y lo renovamos. La cuestión que teníamos varias propuestas y protestas para la Facultad y las canalizábamos a través del Centro. El Decano y demás autoridades eran muy cerradas y estas cuestiones no eran bien vistas. Ni tampoco tuvimos éxito en que respondieran a nuestros reclamos. Comencé a escribir una revista llamada Impulso del que publique varios números. Lamentablemente no guardé ningún ejemplar. En esta revista expresábamos por escrito nuestras quejas, propuestas y aportaba alguna otra información de la vida estudiantil. También algún escrito sobre la actualidad nacional que estaba regida por los militares que habían designado presidente a Juan Carlos Onganía. 
Digamos que el horno no estaba para bollos y no éramos muy bien vistos por nuestra actividad, ni en el Centro Estudiantil ni por la publicación. Sin embargo éramos muy ingenuos y no teníamos ningún plan terrorista. Solo protestábamos por cuestiones domésticas y por la situación nacional dado que, entre otras cosas, el gobierno militar que había derrocado a Arturo Illia, había intervenido las universidades.

Balbín y Alfonsín.

En ese contexto aparecieron en Balcarce para dar una conferencia Ricardo Balbín y su ladero reciente Raúl Alfonsín. Asistimos extasiados a un discurso de Balbín para nosotros espectacular. Tenía la virtud del "in crescendo" y el arte del remate. Así nos fue llevando en su discurso contra el gobierno de menos a más. En Córdoba había sido asesinado el estudiante y obrero Santiago Pampillón (septiembre 1966) y en su discurso Balbín remató "no hay ningún general de la Nación con más derechos que un estudiante universitario". Decir esto en el momento que vivíamos era tener un coraje fantástico. Aproveché en un intermedio para hacerle una serie de preguntas a Alfonsín que luego publique en la revista.


Comienza mi relación con Robetto.

El paso por la Facultad estuvo matizado con mi vinculación a la actividad aérea  que comento en otro capítulo y con José Pino Robetto. También con la asistencia a los teóricos y trabajos prácticos que casi nos obligaba a una asistencia de doble turno. Muchas veces comíamos en el comedor del INTA para no ir y volver de Balcarce. 

Proyectando un viaje a Alemania.

En 1968 comencé a pensar viajar a Alemania. Lo comenté con mis padres. La idea era conseguir un barco de carga con el que podía ir trabajando hasta Europa (barco que mi hermano Pedro había dicho que podía conseguir) y volver de la misma manera. Para esta vuelta pedir a un tío político director de la empresa naval del Estado Alemán. Allí me encontré con la respuesta que el no podía ayudarme porque "los estudiantes universitarios en Alemania no estaban bien vistos". Este viaje lo cuento en esta entrada.



Bueno, mi paso por la Facultad en Balcarce no tiene más connotación que lo contado. Cuatro años por allí, matizada con el curso de piloto privado, las fumigaciones y un viaje a Alemania de poco más de un mes. Cursadas doble turno entre teóricos y prácticos.

La guitarra.

Hace un par de años que venía estudiando en forma precaria guitarra y esta me acompañó allí en Balcarce, luego en Córdoba y finalmente en Venado Tuerto donde un mal día entraron ladrones a Pueyrredón 935 y me la robaron. Esta guitarra me la había regalado mi tio Rudy Grimm y era de marca Tango, muy buen instrumento. En la foto el con Tante Rosie.



Tocaba mediocre pero suficiente para amenizar los ratos de ocio. También en una escuelita rural de una estancia entre Balcarce y Tandil me pidieron si les enseñaba a los niños y entonces volaba en el Pipper J3, aterrizaba allí, estaba unas dos horas con ellos y las maestras y volvía a Balcarce.






Los primeros que se fueron a Cordoba.

En 1970 un grupo de 3 o 4 compañeros decidieron cambiar de facultad. Se fueron a Córdoba desconformes con Balcarce. Esto fue muy comentado y tuvimos contacto durante el año con ellos que estaban muy contentos con el cambio y nos motivaban para que hiciéramos lo mismo. Asi fue que nos entusiasmamos otro grupo de 3 o cuatro amigos y decidimos seguir sus pasos. Balcarce, además de esta doble escolaridad, dependía de la Universidad Católica de Mar del Plata, privada, y teníamos que pagar mensualmente por el estudio. Yo hablé con mis padres de este cambio y estuvieron de acuerdo. Mi propósito no solamente era cambiar de facultad por cierto fastidio, por el costo, sino que tenía toda la intención de completar la carrera en una facultad que me permitiera estudiar y trabajar, de modo que pudiera pagar mis estudios.

A estudiar a Córdoba.

Así fue que en enero de 1971 nos despedimos de Balcarce y viajamos a Córdoba. Como yo tenía algunos muebles (un escritorio, la cama, una estantería, alguna silla...) que despaché en un transporte, cuando llegamos primero alquilamos un departamento en Nueva Córdoba y nos quedamos a esperar que llegaran los bártulos.
Mientras ocurría el Festival de folklore de Cosquin (tercera semana de enero) y allí fuimos un grupo de amigos en carpa. Allí, en el balneario, conocí a Mercedes que estaba paseando con su amiga Griselda, custodiada por la madre de su amiga, lo que será historia de la familia de aquí en adelante.




martes, 27 de febrero de 2024

Un viaje a Chile de mochilero.

 Fue el verano de 1968 que hice este viaje a dedo. Para poder hacerlo trabajé primero dos meses en la Mueblería Arraraz que mi madre era socia. Llevaba en la camioneta las ventas, desarmaba los muebles y artículos del hogar que llegaban de Buenos Aires, limpiaba y otros trabajos. También trabaje despachando combustible en la estación de servicio YPF que administraba mi padre que estaba en Marcos A. Zar e Hipólito Hirigoyen y lo acompañé cuando tuvo que llevar por falta de chofer el combustible a Telsen y Gan Gan en un camion Bedford.

Mueblería Arraraz a la izq.


YPF

Camión Bedford de combustible.

En esos dos meses fui preparando la logística del viaje. Compré una mochila y una carpa creo que marca Cacique. También tuve que lograr el permiso de mis padres. Yo les dije que quería ir hasta Bariloche por Esquel-El Bolsón. Pero había logrado un permiso de ellos ante escribano y la polícía para pasar a Chile.

 



En el trabajo me quedaron 30.000 pesos y el viaje al final fueron 33 días en total en que me los gasté todo.
No tengo fotos del viaje, solamente esta de un encuentro con otros mochileros en Esquel.


La cuestión es que un buen día partí a dedo, Trelew, Esquel, El Bolsón, Bariloche. En Bariloche tomé una lancha a Puerto Blest, Puerto Alegre y pasé a Chile por Peulla, Petrohue y de allí a Puerto Varas y Frutillar donde recuerdo acampe a la orilla del lago.

Frutillar.

Como no tenía suficiente dinero para pagar todo el recorrido, solo pagué las lanchas. En el lado chileno los pasajeros tomaban un bus entre lago y lago, pero el equipaje iba en un camión. Yo le pedí a ese chofer si me podía llevar. El dijo que si pero no lo podían ver que me llevaba así que caminara para adelante que cuando me alcanzara pararía y me llevaría. Y así fue. Los chilenos siempre se portaron muy bien conmigo salvo un incidente que más adelante contaré. El trazado rojo fue la ida y el verde la vuelta.

 

Valdivia.

De Frutillar comencé a subir a Osorno y Valdivia. En ese tramo una mujer que paró y me llevó viajaba en un auto viejo, quizá un Ford 1937, he iba lleno de cajas de mercadería de tienda. Yo le había dicho que siguiera que ya pasaría alguien, pero ella comenzó a sacar cajas del asiento delantero y me hizo un lugar para mi y la mochila. Fuimos conversando y me mostraba los cambios en la orografía que había sufrido la zona de Valdivia en mayo de 1960. Así llegamos a Valdivia y ella fue a la tienda de su propiedad, atendida por unas tres mujeres, y entre todos bajamos toda la mercadería. Luego me permitió dejar la mochila en su domicilio hasta que yo encontrara una escuela donde dormir. En esa época en Chile las escuelas en vacaciones daban alojamiento en las aulas por muy poco dinero y se podían utilizar los baños.

Estaban en las previas a la semana del mar y la plaza estaba llena de acontecimientos muy vistosos.

Temuco.

El próximo destino era Temuco. En la ruta me junté con otros dos mochileros chilenos. Paró y nos llevó un señor con un vehículo tipo Land Rover. El se sorprendió que yo era argentino y nos invitó al llegar a Temuco a tomar chicha en un lugar muy particular. Era una mesón de madera larga con bancos a su lado debajo de una parra de uva en una casa que parecía particular. La chicha es una bebida muy suave con gusto a sidra. El amigo insistía que tomaramos otra copa y otra más. Y como yo argentino no iba a tomar otra....Cuando terminamos no podíamos ni caminar. Estuvimos un par de horas acostados en la vereda esperando mejorar y luego fuimos como pudimos a una escuela a pedir alojamiento. El encargado como nos vió dijo que como no, que dejáramos las mochilas, y fueramos a caminar hasta que se nos pase la borrachera.

Santiago de Chile y Valparaiso.

Por aquí pasé de largo. Si recuerdo haber parado a comer en un bar del camino en el que había bastante gente. Cuando quise pagar el mozo me comentó que un señor que me había estado mirando y se había ido había pagado mi cuenta. No recuerdo en que momento ni lugar pero en esta zona, quizá en alguna estación de servicio, un chileno sabiendo que yo era argentino me dijo con rabia y altanería: "Nosotro con chicha y pólvora hasta el Atlántico no paramo" haciendo entender que en caso de guerra nos pasaban por arriba. Único episodio raro en el viaje.
De Santiago subí a Valparaiso y de allí seguí a Coquimbo y La Serena.

Coquimbo - La Serena.

En Coquimbo había una playa hermosa llamada La Herradura donde acampé 3 días a orillas del mar en un bosque.

A Mendoza.

Volví a bajar al sur y de Santiago de Chile comencé el cruce de la cordillera a Mendoza. Este cruce lo hice en tren, tomándolo en la ciudad chilena de Los Andes hasta la ciudad de Mendoza. Este tren pasaba por el tunel de Las Cuevas. Dejó de funcionar en 1984. Fue una experiencia fantástica.

Mendoza - Buenos Aires - Pinamar - Balcarce.

En Mendoza recuerdo que varios mochileros conseguimos que parara un camión vacío de hacienda que iba hacia Buenos Aires. Fue aguantar el olor pero avanzamos muchos kilómetros. Seguí a dedo pasando por Venado Tuerto y finalmente Buenos Aires. Buscaba a mi hermano Pedro que vivía en Ramos Mejía para que me prestara dinero para llegar a Puerto Madryn. Época en que no había celulares, ni telefonía sencilla para comunicarse. Entonces yo no lo sabía pero me dicen que había ido de vacaciones a Pinamar. Allí viaje y no lo encontré, por lo que decidí pasar por Balcarce que algún amigo me prestara un poco de dinero para llegar a Madryn.

Balcarce - Bahia Blanca - San Antonio Oeste - Puerto Madryn

Con unos pesos en el bolsillo otra vez partí a dedo a Bahía Blanca y por Rio Colorado, Conesa a San Antonio Oeste. Recuerdo que llegué de noche sin comida y sin agua. Pero había una gomería al costado del camino que me dió agua y me permitió dormir a un costado. Al día siguiente me levanté muy desanimado. Estaba agotado de hacer dedo. Intenté varios y nadie me levantaba. Decidí sentarme y no hacer más dedo y ver que pasaba. Y allí venía un Citroen 2 cv histórico y querido amigo que nunca más ví que paró y me llevó. Como el seguía al sur y era tarde cuando llegamos a la altura de Madryn le ofrecí bajar y dormir en casa hasta el día siguiente cosa que hizo y así terminó este viaje.

Me había crecido tanto la barba que mis padres no me reconocían. Al día siguiente fui al peluquero para que me afeite y me cortara el pelo.



lunes, 26 de febrero de 2024

Un viaje a Alemania.

 En 1968 comencé a pensar viajar a Alemania. Lo comenté con mis padres. La idea era conseguir un barco de carga con el que podía ir trabajando hasta Europa (barco que mi hermano Pedro había dicho que podía conseguir) y volver de la misma manera. Para la vuelta pedir a un tío, Onkel Arend, director de la empresa naval, Hapag, del Estado Alemán. Pero me encontré con la respuesta que el no podía ayudarme porque "los estudiantes universitarios en Alemania no estaban bien vistos". Para esto mis padres estaban de acuerdo con que viaje ya que yo era el único hijo de los tres que no conocía Alemania. El permiso para viajar fue lo primero que gestionamos.


Luego gestionamos mi pasaporte, alisté una valija y algo de ropa que no fue muy acorde con el invierno de Alemania porque no tenía grandes abrigos. Pero si un piloto blanco con un forro interior.



El 13 de enero de 1969 figura mi salida de Ezeiza y el 19 de febrero mi reingreso.



El viaje en avión hasta Hamburgo

Tomé un vuelo de Aerolíneas Argentinas, un Boeing 737. El vuelo fue Ezeiza a Rio de Janeiro, de Rio a Roma, Roma a Frankfurt donde hice un trasbordo en Lufthansa hasta Hamburgo. Cerca de 15 horas de vuelo o algo más con los trasbordos.





Recuerdo que aterrizó en Rio y nos quedamos dentro del avión porque solo recargaba combustible para el cruce del Atlántico. Se sentía un calor húmedo dentro del avión.




El cruce del atlántico fue bastante monótono. El comandante del 737 era Germanó hijo. Santiago Germanó había sido un piloto de acrobacia famoso en Argentina. Le pedí a una de las azafatas si podía visitar la cabina, que era piloto privado, y me autorizaron. Fue impactante sentir el avión volando en la oscuridad del atlántico. Imaginé en la cabina del 737 todos durmiendo. Vino el amanecer sobre el norte de Africa que fue muy hermoso y la llegada al aeropuerto de Fiumicino en Roma. Teníamos unas 6 horas de diferencia que me descolocaron un poco. De allí a Frankfurt donde trasbordé a uno de Lufthansa. Recuerdo que subían tantos pasajeros que pensé en un momento que viajarían parados! Pero no ocurrió claro. Luego me impresionó la "cola" de aviones que había para despegar...no lo podía creer.



Mi estadía en Blankense.

Volamos a Hamburgo donde me esperaba alguien de la familia que no recuerdo para llevarme a la casa de Mumfi y Gushen que vivían con Onkel Arend y familia en Blanquenese...el barrio llamado de "los 10 mil de Blankenese" (die zehntausend von Blankenese) por lo paquete y exclusivo.



Blankenese y el Elbe


Gushen y Mumfi
Gustav H. F. Bertram - Anna M. Brehmer
(01.06.1880+ 01.01.1974) (02.03.1890 + 03.03.1970)

En Blankenese estuve varios dias. Me alojaron en un altillo, una habitación hermosa que daba la ventana al rio Elba y veía pasar los barcos a pocos metros de distancia. El primer día que baje a desayunar lo hice con mi mate pero me avisaron de buena manera que no les gustaba que yo tomara mate en la mesa con ellos, que lo podía hacer en mi dormitorio. Les daba asco.


Foto en Argentina de mi padre, Tante Ulla, mi madre y Onkel Arend.

Onkel Arend era un funcionario importante y tenía un chofer y un BMW a disposición, que con una puntualidad rigurosa lo buscaba a las 8 am, buscaba su sobretodo y sombrero del perchero, le ayudaba a ponerselo y subían por los senderos escaleras de Blankenese hasta el auto que lo llevaba a su oficina. 

Recorriendo Hamburgo y el puerto.

Un día puso a mi disposición su auto y chofer para que me llevara a conocer Hamburgo. Me llevo a visitar el lago Alster que tiene botes y está rodeado de bares, el bulevar central que conecta la ciudad nueva con la vieja y que alberga a la iglesia de Sant Michel y muchos otros lugares.


Iglesia de Sant Michel











En Hamburgo fui a visitar otros tios, Onkel Coco (Cord Cordes) y Tante Eike (Eike Bertram) que vivian en Volksdorf. Allí conocí también sus tres hijos, Peter, Antje y Gesine.


Onkel Coco y Tante Eike


Peter, Antje y Gesine.
Fotos más contemporáneas.

También me pagó un pasaje en una lancha turística que me paseó por todo el puerto de Hamburgo.


La Reeperbhan.

Un primo, Christian, me llevó una noche a una avenida famosa de Hamburgo, la Reeperbhan que es una calle del barrio de Sant Pauli, el "barrio rojo" donde historicamente bajan los marinos a pasarla bien y alberga todo tipo de espectáculos, restaurantes, bares y otros divertimentos. En Hamburgo la llaman "la milla pecadora".



En tren a Berlín.

El viaje continuó a Berlin. Me sugerían ir en avión pero yo quería ir en tren. Para llegar a Berlin el tren tenía que recorrer no solo Alemania "occidental" sino también el sector ocupado por los rusos. Yo quería conocer este trayecto y así lo hice.











Una anécdota de la estación de ferrocarril de Hamburgo que al señor que vendía los boletos le pregunté de donde salía el tren: "Señor yo solo vendo boletos" que fuera a preguntar a otro lado lo que quería. De muy mal modo.
El viaje fue muy interesante porque en cada estación de ferrocarril del sector ocupado por los rusos estaba toda alambrada para evitar fugas.
En Berlin mi primo había contactado una amiga que vivía allí y que podía alojarme gratis. Asi que fui allí. Ella me explicó donde tenía para que duerma, donde podía comer y me dio una llave y se fue a trabajar.





Berlín oriental ocupado por los rusos.

Entre otras visitas tomé el subterraneo para visitar Berlin ocupado. Cuando llegué a la estación del otro lado del muro era una frontera y había que presentar el pasaporte y te obligaban a comprar determinada cantidad de Marcos orientales, su moneda, que se pagaban con Marcos occidentales. La relación era uno a uno. Pero en el lado occidental el Marco oriental estaba totalmente devaluado.
Camine en las cercanías de la estación mirando un poco todo para entender como vivían. Unos jóvenes quisieron cambiarme Marcos que no les dí lugar. Comí y tomé algo en un bar gastanto algo del dinero que me habían obligado a cambiar. Cuando volví a la estación para volver me requirieron el dinero y como me sobraba me obligaron a ir a gastarlo. La empleada de la estación me lo dijo con cara de mucha preocupación, me explicó que lo que estaba haciendo era un delito y que lo gastara y volver sin el.

Ankum: un stud y el criadero de pollitos mas grande de Alemania.

Volví a Hamburgo y estuve un par de días en la casa de de mis prima Eike y Innack su esposo que vivían en las afueras de Hamburgo. Ellos me aconsejaron visitar Ankum en mi viaje al sur donde tenían un conocido que criaba caballos y tenía el criadero de pollitos bb más grande de Alemania. Así que en mi viaje hacia Frankfurt fui en tren a Ankum. Recuerdo que el tren tenía que llegar a las 11.25 hs (por poner una hora) y se detuvo a las 11.20 hs. en una estación. Yo le habia pedido al guarda avisarme en Ankum. Cuando se detuvo a las 11.20 hs comencé a bajarme y el guarda me dice: "A donde va usted?" Yo le contesté que bajaba en Ankum. Me retruca: "Faltan 4 minutos señor". Esta es la puntualidad germana.
Bueno en Ankum bajé finalmente y camine unos cuantos kilómetros hasta este campo pero la persona que tenía que encontrarme no estaba y finalmente volví a la estación de ferrocarril y seguí viaje a Frankfurt. 




Bonn y Frankfurt.

Pero antes pasé por Bonn donde estaba otra tia, Tante Ursula. Allí también estuve un par de días con ella y sus hijos Maraike y Thomas.





De Bonn seguí a Frankfurt donde me encontré con un compañero del Hölters Schule. El estaba viviendo y trabajando en Siemmens. 

Los carnavales de Frankfurt.

En esos días en Frankfurt se desarrollaban los carnavales, muy famosos y muy lindos. Un par de días estuvimos pasando lindo este festival en el que entre otras cosas había carrozas toneles de cerveza que repartían gratis a todo el mundo y así quedamos. Una noche fuimos a bailar. Era un lugar inmenso en el que se desarrollaban en cinco salones distintos, bailes y comidas de distintas temáticas. Al que fuimos nosotros fue una curiosidad que nunca más ví. En ese baile solamente estaba permitido que las mujeres saquen a bailar a los hombres. Fue muy divertido.










Regresando.

Finalmente tomé el avión de nuevo a Buenos Aires donde llegué a Ezeiza el 19 de febrero de 1969.