lunes, 26 de febrero de 2024

Un viaje a Alemania.

 En 1968 comencé a pensar viajar a Alemania. Lo comenté con mis padres. La idea era conseguir un barco de carga con el que podía ir trabajando hasta Europa (barco que mi hermano Pedro había dicho que podía conseguir) y volver de la misma manera. Para la vuelta pedir a un tío, Onkel Arend, director de la empresa naval, Hapag, del Estado Alemán. Pero me encontré con la respuesta que el no podía ayudarme porque "los estudiantes universitarios en Alemania no estaban bien vistos". Para esto mis padres estaban de acuerdo con que viaje ya que yo era el único hijo de los tres que no conocía Alemania. El permiso para viajar fue lo primero que gestionamos.


Luego gestionamos mi pasaporte, alisté una valija y algo de ropa que no fue muy acorde con el invierno de Alemania porque no tenía grandes abrigos. Pero si un piloto blanco con un forro interior.



El 13 de enero de 1969 figura mi salida de Ezeiza y el 19 de febrero mi reingreso.



El viaje en avión hasta Hamburgo

Tomé un vuelo de Aerolíneas Argentinas, un Boeing 737. El vuelo fue Ezeiza a Rio de Janeiro, de Rio a Roma, Roma a Frankfurt donde hice un trasbordo en Lufthansa hasta Hamburgo. Cerca de 15 horas de vuelo o algo más con los trasbordos.





Recuerdo que aterrizó en Rio y nos quedamos dentro del avión porque solo recargaba combustible para el cruce del Atlántico. Se sentía un calor húmedo dentro del avión.




El cruce del atlántico fue bastante monótono. El comandante del 737 era Germanó hijo. Santiago Germanó había sido un piloto de acrobacia famoso en Argentina. Le pedí a una de las azafatas si podía visitar la cabina, que era piloto privado, y me autorizaron. Fue impactante sentir el avión volando en la oscuridad del atlántico. Imaginé en la cabina del 737 todos durmiendo. Vino el amanecer sobre el norte de Africa que fue muy hermoso y la llegada al aeropuerto de Fiumicino en Roma. Teníamos unas 6 horas de diferencia que me descolocaron un poco. De allí a Frankfurt donde trasbordé a uno de Lufthansa. Recuerdo que subían tantos pasajeros que pensé en un momento que viajarían parados! Pero no ocurrió claro. Luego me impresionó la "cola" de aviones que había para despegar...no lo podía creer.



Mi estadía en Blankense.

Volamos a Hamburgo donde me esperaba alguien de la familia que no recuerdo para llevarme a la casa de Mumfi y Gushen que vivían con Onkel Arend y familia en Blanquenese...el barrio llamado de "los 10 mil de Blankenese" (die zehntausend von Blankenese) por lo paquete y exclusivo.



Blankenese y el Elbe


Gushen y Mumfi
Gustav H. F. Bertram - Anna M. Brehmer
(01.06.1880+ 01.01.1974) (02.03.1890 + 03.03.1970)

En Blankenese estuve varios dias. Me alojaron en un altillo, una habitación hermosa que daba la ventana al rio Elba y veía pasar los barcos a pocos metros de distancia. El primer día que baje a desayunar lo hice con mi mate pero me avisaron de buena manera que no les gustaba que yo tomara mate en la mesa con ellos, que lo podía hacer en mi dormitorio. Les daba asco.


Foto en Argentina de mi padre, Tante Ulla, mi madre y Onkel Arend.

Onkel Arend era un funcionario importante y tenía un chofer y un BMW a disposición, que con una puntualidad rigurosa lo buscaba a las 8 am, buscaba su sobretodo y sombrero del perchero, le ayudaba a ponerselo y subían por los senderos escaleras de Blankenese hasta el auto que lo llevaba a su oficina. 

Recorriendo Hamburgo y el puerto.

Un día puso a mi disposición su auto y chofer para que me llevara a conocer Hamburgo. Me llevo a visitar el lago Alster que tiene botes y está rodeado de bares, el bulevar central que conecta la ciudad nueva con la vieja y que alberga a la iglesia de Sant Michel y muchos otros lugares.


Iglesia de Sant Michel











En Hamburgo fui a visitar otros tios, Onkel Coco (Cord Cordes) y Tante Eike (Eike Bertram) que vivian en Volksdorf. Allí conocí también sus tres hijos, Peter, Antje y Gesine.


Onkel Coco y Tante Eike


Peter, Antje y Gesine.
Fotos más contemporáneas.

También me pagó un pasaje en una lancha turística que me paseó por todo el puerto de Hamburgo.


La Reeperbhan.

Un primo, Christian, me llevó una noche a una avenida famosa de Hamburgo, la Reeperbhan que es una calle del barrio de Sant Pauli, el "barrio rojo" donde historicamente bajan los marinos a pasarla bien y alberga todo tipo de espectáculos, restaurantes, bares y otros divertimentos. En Hamburgo la llaman "la milla pecadora".



En tren a Berlín.

El viaje continuó a Berlin. Me sugerían ir en avión pero yo quería ir en tren. Para llegar a Berlin el tren tenía que recorrer no solo Alemania "occidental" sino también el sector ocupado por los rusos. Yo quería conocer este trayecto y así lo hice.











Una anécdota de la estación de ferrocarril de Hamburgo que al señor que vendía los boletos le pregunté de donde salía el tren: "Señor yo solo vendo boletos" que fuera a preguntar a otro lado lo que quería. De muy mal modo.
El viaje fue muy interesante porque en cada estación de ferrocarril del sector ocupado por los rusos estaba toda alambrada para evitar fugas.
En Berlin mi primo había contactado una amiga que vivía allí y que podía alojarme gratis. Asi que fui allí. Ella me explicó donde tenía para que duerma, donde podía comer y me dio una llave y se fue a trabajar.





Berlín oriental ocupado por los rusos.

Entre otras visitas tomé el subterraneo para visitar Berlin ocupado. Cuando llegué a la estación del otro lado del muro era una frontera y había que presentar el pasaporte y te obligaban a comprar determinada cantidad de Marcos orientales, su moneda, que se pagaban con Marcos occidentales. La relación era uno a uno. Pero en el lado occidental el Marco oriental estaba totalmente devaluado.
Camine en las cercanías de la estación mirando un poco todo para entender como vivían. Unos jóvenes quisieron cambiarme Marcos que no les dí lugar. Comí y tomé algo en un bar gastanto algo del dinero que me habían obligado a cambiar. Cuando volví a la estación para volver me requirieron el dinero y como me sobraba me obligaron a ir a gastarlo. La empleada de la estación me lo dijo con cara de mucha preocupación, me explicó que lo que estaba haciendo era un delito y que lo gastara y volver sin el.

Ankum: un stud y el criadero de pollitos mas grande de Alemania.

Volví a Hamburgo y estuve un par de días en la casa de de mis prima Eike y Innack su esposo que vivían en las afueras de Hamburgo. Ellos me aconsejaron visitar Ankum en mi viaje al sur donde tenían un conocido que criaba caballos y tenía el criadero de pollitos bb más grande de Alemania. Así que en mi viaje hacia Frankfurt fui en tren a Ankum. Recuerdo que el tren tenía que llegar a las 11.25 hs (por poner una hora) y se detuvo a las 11.20 hs. en una estación. Yo le habia pedido al guarda avisarme en Ankum. Cuando se detuvo a las 11.20 hs comencé a bajarme y el guarda me dice: "A donde va usted?" Yo le contesté que bajaba en Ankum. Me retruca: "Faltan 4 minutos señor". Esta es la puntualidad germana.
Bueno en Ankum bajé finalmente y camine unos cuantos kilómetros hasta este campo pero la persona que tenía que encontrarme no estaba y finalmente volví a la estación de ferrocarril y seguí viaje a Frankfurt. 




Bonn y Frankfurt.

Pero antes pasé por Bonn donde estaba otra tia, Tante Ursula. Allí también estuve un par de días con ella y sus hijos Maraike y Thomas.





De Bonn seguí a Frankfurt donde me encontré con un compañero del Hölters Schule. El estaba viviendo y trabajando en Siemmens. 

Los carnavales de Frankfurt.

En esos días en Frankfurt se desarrollaban los carnavales, muy famosos y muy lindos. Un par de días estuvimos pasando lindo este festival en el que entre otras cosas había carrozas toneles de cerveza que repartían gratis a todo el mundo y así quedamos. Una noche fuimos a bailar. Era un lugar inmenso en el que se desarrollaban en cinco salones distintos, bailes y comidas de distintas temáticas. Al que fuimos nosotros fue una curiosidad que nunca más ví. En ese baile solamente estaba permitido que las mujeres saquen a bailar a los hombres. Fue muy divertido.










Regresando.

Finalmente tomé el avión de nuevo a Buenos Aires donde llegué a Ezeiza el 19 de febrero de 1969.






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