martes, 27 de febrero de 2024

Un viaje a Chile de mochilero.

 Fue el verano de 1968 que hice este viaje a dedo. Para poder hacerlo trabajé primero dos meses en la Mueblería Arraraz que mi madre era socia. Llevaba en la camioneta las ventas, desarmaba los muebles y artículos del hogar que llegaban de Buenos Aires, limpiaba y otros trabajos. También trabaje despachando combustible en la estación de servicio YPF que administraba mi padre que estaba en Marcos A. Zar e Hipólito Hirigoyen y lo acompañé cuando tuvo que llevar por falta de chofer el combustible a Telsen y Gan Gan en un camion Bedford.

Mueblería Arraraz a la izq.


YPF

Camión Bedford de combustible.

En esos dos meses fui preparando la logística del viaje. Compré una mochila y una carpa creo que marca Cacique. También tuve que lograr el permiso de mis padres. Yo les dije que quería ir hasta Bariloche por Esquel-El Bolsón. Pero había logrado un permiso de ellos ante escribano y la polícía para pasar a Chile.

 



En el trabajo me quedaron 30.000 pesos y el viaje al final fueron 33 días en total en que me los gasté todo.
No tengo fotos del viaje, solamente esta de un encuentro con otros mochileros en Esquel.


La cuestión es que un buen día partí a dedo, Trelew, Esquel, El Bolsón, Bariloche. En Bariloche tomé una lancha a Puerto Blest, Puerto Alegre y pasé a Chile por Peulla, Petrohue y de allí a Puerto Varas y Frutillar donde recuerdo acampe a la orilla del lago.

Frutillar.

Como no tenía suficiente dinero para pagar todo el recorrido, solo pagué las lanchas. En el lado chileno los pasajeros tomaban un bus entre lago y lago, pero el equipaje iba en un camión. Yo le pedí a ese chofer si me podía llevar. El dijo que si pero no lo podían ver que me llevaba así que caminara para adelante que cuando me alcanzara pararía y me llevaría. Y así fue. Los chilenos siempre se portaron muy bien conmigo salvo un incidente que más adelante contaré. El trazado rojo fue la ida y el verde la vuelta.

 

Valdivia.

De Frutillar comencé a subir a Osorno y Valdivia. En ese tramo una mujer que paró y me llevó viajaba en un auto viejo, quizá un Ford 1937, he iba lleno de cajas de mercadería de tienda. Yo le había dicho que siguiera que ya pasaría alguien, pero ella comenzó a sacar cajas del asiento delantero y me hizo un lugar para mi y la mochila. Fuimos conversando y me mostraba los cambios en la orografía que había sufrido la zona de Valdivia en mayo de 1960. Así llegamos a Valdivia y ella fue a la tienda de su propiedad, atendida por unas tres mujeres, y entre todos bajamos toda la mercadería. Luego me permitió dejar la mochila en su domicilio hasta que yo encontrara una escuela donde dormir. En esa época en Chile las escuelas en vacaciones daban alojamiento en las aulas por muy poco dinero y se podían utilizar los baños.

Estaban en las previas a la semana del mar y la plaza estaba llena de acontecimientos muy vistosos.

Temuco.

El próximo destino era Temuco. En la ruta me junté con otros dos mochileros chilenos. Paró y nos llevó un señor con un vehículo tipo Land Rover. El se sorprendió que yo era argentino y nos invitó al llegar a Temuco a tomar chicha en un lugar muy particular. Era una mesón de madera larga con bancos a su lado debajo de una parra de uva en una casa que parecía particular. La chicha es una bebida muy suave con gusto a sidra. El amigo insistía que tomaramos otra copa y otra más. Y como yo argentino no iba a tomar otra....Cuando terminamos no podíamos ni caminar. Estuvimos un par de horas acostados en la vereda esperando mejorar y luego fuimos como pudimos a una escuela a pedir alojamiento. El encargado como nos vió dijo que como no, que dejáramos las mochilas, y fueramos a caminar hasta que se nos pase la borrachera.

Santiago de Chile y Valparaiso.

Por aquí pasé de largo. Si recuerdo haber parado a comer en un bar del camino en el que había bastante gente. Cuando quise pagar el mozo me comentó que un señor que me había estado mirando y se había ido había pagado mi cuenta. No recuerdo en que momento ni lugar pero en esta zona, quizá en alguna estación de servicio, un chileno sabiendo que yo era argentino me dijo con rabia y altanería: "Nosotro con chicha y pólvora hasta el Atlántico no paramo" haciendo entender que en caso de guerra nos pasaban por arriba. Único episodio raro en el viaje.
De Santiago subí a Valparaiso y de allí seguí a Coquimbo y La Serena.

Coquimbo - La Serena.

En Coquimbo había una playa hermosa llamada La Herradura donde acampé 3 días a orillas del mar en un bosque.

A Mendoza.

Volví a bajar al sur y de Santiago de Chile comencé el cruce de la cordillera a Mendoza. Este cruce lo hice en tren, tomándolo en la ciudad chilena de Los Andes hasta la ciudad de Mendoza. Este tren pasaba por el tunel de Las Cuevas. Dejó de funcionar en 1984. Fue una experiencia fantástica.

Mendoza - Buenos Aires - Pinamar - Balcarce.

En Mendoza recuerdo que varios mochileros conseguimos que parara un camión vacío de hacienda que iba hacia Buenos Aires. Fue aguantar el olor pero avanzamos muchos kilómetros. Seguí a dedo pasando por Venado Tuerto y finalmente Buenos Aires. Buscaba a mi hermano Pedro que vivía en Ramos Mejía para que me prestara dinero para llegar a Puerto Madryn. Época en que no había celulares, ni telefonía sencilla para comunicarse. Entonces yo no lo sabía pero me dicen que había ido de vacaciones a Pinamar. Allí viaje y no lo encontré, por lo que decidí pasar por Balcarce que algún amigo me prestara un poco de dinero para llegar a Madryn.

Balcarce - Bahia Blanca - San Antonio Oeste - Puerto Madryn

Con unos pesos en el bolsillo otra vez partí a dedo a Bahía Blanca y por Rio Colorado, Conesa a San Antonio Oeste. Recuerdo que llegué de noche sin comida y sin agua. Pero había una gomería al costado del camino que me dió agua y me permitió dormir a un costado. Al día siguiente me levanté muy desanimado. Estaba agotado de hacer dedo. Intenté varios y nadie me levantaba. Decidí sentarme y no hacer más dedo y ver que pasaba. Y allí venía un Citroen 2 cv histórico y querido amigo que nunca más ví que paró y me llevó. Como el seguía al sur y era tarde cuando llegamos a la altura de Madryn le ofrecí bajar y dormir en casa hasta el día siguiente cosa que hizo y así terminó este viaje.

Me había crecido tanto la barba que mis padres no me reconocían. Al día siguiente fui al peluquero para que me afeite y me cortara el pelo.



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