Puerto Madryn en 1948 era una población pequeña, quizá de 5000 habitantes y las construcciones terminaban en Av. Roca y Albarracín.
En Puerto Madryn todos los años se festejaban los carnavales y eran todo un acontecimiento antes y durante. Antes llenábamos globitos y pomos de goma con agua y cargabamos en la camioneta baldes con agua y salíamos por el pueblo a mojar a quien encontraramos que no era mal visto. También nos mojaban a nosotros. Y el carnaval propiamente dicho era tardecita/noche donde desfilaban carrozas, también se mojaba y cada uno se disfrazaba con lo que le parecía. Esta foto puede ser de algún carnaval o una fiesta de la escuela.
Nuestra casa de Roca 727.
En 1950 mis padres lograron un crédito hipotecario con el que construyeron la propiedad de Julio A. Roca 727. En esa cuadra terminaba el pueblo y comenzaban los medanos. Al frente, del otro lado de la calle, un baldío y el mar.
La Ana Isabel.
En estos viajes solíamos cazar perdices con escopetas del 12 con las que mi madre hacía escabeches. Mas o menos a la mitad de camino estaba un boliche llamado El Desempeño en el que era obligado parar a tomar algo y charlar con el dueño y su hija.
La escuela primaria.
Hice mi escuela primaria en la Escuela N. 27. El primer día me llevó Doris que recuerdo me dejó en las hamacas del patio de juegos.
Eran parte de mi vida. En invierno miraba por la ventana los temporales de viento norte y las mareas. Esperaba diciembre con mucha expectativa porque mejoraba la temperatura para bañarse. Estábamos con mis amigos todo el día en el agua y la playa. Al mediodía temblaba tanto que no podía tener la cuchara de la sopa quieta. Un día jugaba con ellos a que se hundía el Titanic y yo aparentaba que me ahogaba y gritaba muy fuerte. Mi madre me escuchó y fue desesperada a salvarme. Cuando se enteró que era un juego me llevó a los sopapos hasta la casa.
Durante el día debía que cumplir varias "tareas del hogar" que me asignaban. Por ejemplo romper el hielo del agua de las gallinas en invierno, levantar los huevos, darles de comer, entrar leña para la estufa y cuidar de que el tanque de agua siempre estuviera lleno. Mi padre había puesto un flotante con un corcho en la punta para saber si estaba lleno y cuidado que no me ocupara cuando llegaba, de lejos, sabía si había agua mirando este corcho. También tenía que regar. Todos los días había que regar. Mi padre era muy estricto aunque a veces como en la foto era muy compinche con mis aprendizajes. Teníamos un galpón de dos piezas de madera y piso elevado sobre el suelo. Allí abajo se juntaban muchos gatos y nos hacían las noches imposibles. El patio seguía detrás del galpón donde estaba el gallinero y un pozo de agua.
Eran años en los que no había teléfono, solo radio de onda corta que se escuchaba mal casi siempre. En el desayuno el sintonizaba Radio Belgrano para saber alguna noticia. Mi madre me quería criar fuerte y me obligaban a tomar aceite de bacalao todos los días una cucharada! Para Navidad mi hermano y mi padre construían un árbol de navidad con un palo de escoba con agujeros en los que metían ramas de pino que buscaban de un corralón. Luego mi madre lo adornaba con bombitas de colores, velas rojas que cuando se prendían había que cuidar no prendieran fuego las ramas cuando después de varios días se secaban. La noche buena siempre mi padre compraba cohetes y cañitas voladoras que nos maravillaban.
Doris y Peter
Estudiaban el secundario en Trelew. Peter dejó en tercer año porque quizo aprender el oficio de lanero en una barraca de Meyer y Cia. en Puerto Madryn. Así empezó allí de peón y a medida que aprendía sobre lanas Diego Meyer lo fue llevando de la mano durante varios años, incluso lo enviaron a Italia, Alemania e Inglaterra para completar sus conocimientos, iniciando una carrera muy interesante en todo sentido en su vida. Aquí hay una carta que les escribí a mis abuelos en la que menciono que fuimos a Trelew a justificar una falta de Doris en la escuela. También que íbamos a ir al cine a ver "Lo que el viento se llevo".
Mi perro.
Tuve un perrito muy querido, tipo maltés, que se llamaba Kit. Vivió muchos años con nosotros y lo pisó un Jeep de un pintor conocido cuando salio corriendo a la calle. Fue una tragedia, tristísimo. En el tambor en el que está sentado se almacenaba kerosene para las estufas en invierno.
Era una edad de muchos amigos con los que jugábamos a la bolita, coleccionabamos figuritas y atados de cigarrillos vacíos, hacíamos partidos de pelota en un terreno baldío cerca de casa, íbamos en bici a las barrancas para bajar por caminitos sinuosos, hacíamos barriletes y distintos tipos de juegos como jugar a la guerra. Como los médanos estaban cerca muchas veces hacíamos caminatas hasta Estancia San Miguel o Las Cuevas.
También con Ruth y Buby nos encontrábamos para jugar. Recuerdo antes de las navidades que Onkel Guille nos mandaba a emborrachar un pavo para la fiesta del 24 y nos parecía a esa edad, pobre pavo, una cosa graciosa verlo borracho.
Hicimos todos juntos algún viaje a Buenos Aires a festejar algún aniversario o casamiento no recuerdo. La foto es en la casa de mi tio Rudy en Acassuso. Se viajaba en omnibus durante 24 hs. Desde Puerto Madryn hasta Rio Colorado (aprox. 550 km) era todo ripio. En Rio Colorado comenzaba el asfalto.
Mas grande mi padre y mi hermano me enseñaron a jugar al ajedrez. Ademas de jugar con ellos ibamos mucho de tarde a la bicicletería Horacio que quedaba a media cuadra de la plaza. Eran dos habitaciones de chapa, la de adelante para atención al público y detrás el taller donde jugábamos.
Un año vino a Madryn el Maestro Oscar Panno y pudimos jugar con el en una simultánea de unos 30 jugadores. Este evento fue en el Club Social y Deportivo Madryn. También jugué un campeonato para los de mi categoría de conocimiento y salí segundo. Luego no seguí jugando pero tengo un lindo recuerdo del ajedrez.
Mis padres me inculcaron el ahorro y así me abrieron una Libreta de Ahorro del Correo Argentino, en la que se depositaba dinero y le pegaban una estampilla con el valor del dinero. Esta misma libreta de ahorro pude utilizar los primeros años de Balcarce. En las fotos el correo de Puerto Madryn en aquellos años y la libreta en cuestión. Lamentablemente en este país todo ahorro en su moneda termina perdido con la inflación.







































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